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Sábado 16 de agosto de 1997, Buenos Aires, República Argentina


LO NUEVO: CAMBIO CLIMATICO Y CALENTAMIENTO GLOBAL

Si el mar creciera, media Capital quedaría inundada

Las costas no son inmóviles, como enseñan los manuales · Hace 10 mil años el Atlántico subió 5 metros y había ballenas en Villa Constitución · Hoy la posibilidad vuelve por el progresivo calentamiento global


MUY HUMEDA. Parte de la pampa húmeda quedaría así, como Pehuajó durante las grandes inundaciones de 1995. Qué pasaría con la Argentina si el nivel del mar se ubicara de golpe cinco metros por encima de su altura actual? Pensarlo no es un ejercicio inútil: en un lapso que empezó hace unos 11 mil años y terminó hace 6 mil se produjo una profunda entrada del mar en el continente, disparada por el derretimiento de los glaciares que cubrían la Patagonia, Norteamérica y Eurasia. Entonces, el mar subió no cinco sino seis metros, y el mapa de nuestras costas fue muy distinto del actual. De pasar hoy, el mapa cambiaría todavía más drásticamente. A modo de ejemplo basta imaginar ese escenario en la hoy poblada costa del Río de la Plata, entre Vicente López y San Fernando: el agua taparía los nuevos chalés, countries, marinas y clubes delajo. Pero además, el río treparía las barrancas e inundaría las plantas bajas de las mansiones viejas que todavía perduran. La catedral de San Isidro, por ejemplo, quedaría haciendo pie sobre una península estrecha, rodeada de mar.


¿Otra vez?

Hoy parece estar en marcha otra posible oscilación climática natural, pero esta vez agravada por la contaminación atmosférica. El clima se está recalentando y se derriten glaciares en todo el mundo.Como resultado, el mar sube lentamente, unos 2 milímetros por año. Pero si se rompieran y derritieran los hielos marinos de la Antártida occidental, este crecimiento lento se aceleraría catastróficamente: entonces los mares recobrarían de golpe la altura que alcanzaron hace 10 mil años. Con esta amenaza, que puede cumplirse o no y tiene a los expertos en continua discusión, posiblemente tengan que convivir nuestros compatriotas de los próximos siglos

Bajo las aguas

Una primera respuesta es la que intenta el doctor Alfredo Siragusa, profesor en las universidades de Buenos Aires y Luján y especialista en entradas de mar en las masas continentales. El experto despliega mapas y dice: "Con un mar cinco metros más alto, se perdería bajo el agua casi el 50 por ciento de la Capital Federal. La costa, incluido Puerto Madero toda la zona sur con la Boca, Constitución, Barracas, Nueva Pompeya, el Bajo Flores, Lugano y el Parque Brown, serían puro río".En esto coincide la doctora Elena Chiozza, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, docente en las mismas universidades y directora del Atlas Total de la República Argentina. "La ciudad quedaría reducida a un par de mesetas recortadas, sobresaliendo apenas sobre los valles inundados de los arroyos Medrano y Maldonado, al norte y centro y por el Riachuelo al sur", dice.Según el oceanógrafo Julio Junot, del Servicio de Hidrografía Naval de la Marina, el remanente edificado se transformaría periódicamente en una especie de Venecia con cada marea y/o sudestada, fenómenos cuya severidad quedaría agravada por la mayor profundidad de la costa. "Hoy el fondo playo del río favorece la escasez de olas y aplana sus aguas, pero en una costa profunda el agua adquiriría más libertad para moverse verticalmente". Las inundaciones más graves podrían llegar casi hasta Liniers, dividiendo a la Capital en dos islas."El estuario del Plata -dice Siragusa- recobraría el tamaño que tuvo hace varios miles de años, cuando el litoral ondulado bonaerense, el sur santafesino y el delta entrerriano eran puro océano Atlántico".Por aquellas épocas, los indios veían retozar las ballenas donde hoy se yerguen San Nicolás y Villa Constitución.Más al norte aún, las ciudades litoraleñas como San Nicolás, Ramallo y Zárate quedarían reducidas a sus barrios altos, asediados de agua por adelante y por atrás,a que ésta se extendería hasta la ruta 8.Para alegría de quienes tengan countries en la zona, Pilar se volvería un balneario.El conurbano sur de Buenos Aires sería, sin embargo, el punto de mayor impacto: Avellaneda, Sarandí, Villa Dominico y Lanús reingresarían sin gloria a la condición de fondo del estuario y éste penetraría por el valle del Riachuelo-Matanza hasta Ezeiza. Quilmes y Bernal salvarían sus centros, montados sobre barrancas, pero Berazategui, Hudson, City Bell, Ensenada, Berisso y la mitad baja de La Plata quedarían tapados de agua. Chiozza coincide con Siragusa en que la provincia de Buenos Aires sería la más dañada de todo el país. Pero -sin dudas- el lugar más afectado de los campos porteños sería la cuenca del río Salado.Esta zona cubre casi el 15 por ciento de la provincia, un sitio delimitado por las lagunas y arroyos que alimentan el Salado.Si creciera cinco metros el Atlántico, la cuenca del Salado recobraría su carácter de marisma, o sea un pantano bajo de agua salada como lo es hoy la laguna de Mar Chiquita. Pero en otra dimensión: el agua entraría por la Bahía de Samborombón al norte, hasta San Miguel del Monte, las Flores y la ruta 3 por el oeste.También el llamado Partido de la Costa, con su encadenamiento de médanos y ciudades balnearias situadas entre San Clemente y Mar del Plata, quedaría bien metido en el Atlántico. Evidentemente, la Argentina no está ni remotamente preparada para el cambio climático: sus ciudades no han sido construidas ni pensadas en función de Este. Y sin embargo, es posible que tenga que enfrentarlo en el futuro. "Seguimos dejando que se loteen tierras que ya hoy son anegables -dice Chiozza- y la provincia de Buenos Aires se propone construir una enorme urbanización río adentro." La geografía que aprendieron quienes deciden cómo y dónde se urbaniza es bastante superficial. Los chicos aprenden los rasgos costeros argentinos como si fueran datos fijos o invariables. "Pero no lo son -dice Siragusa- y conviene tenerlo muy en cuenta.

DANIEL ARIAS

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