
4.01.2008
Capital: el calor pega más porque falta
espacio verde y sobra cemento
La semana pasada, de calor sofocante, en la Ciudad hubo un
grado más que en los alrededores. Y las altas temperaturas
no ceden a la hora del descanso porque el hormigón absorbe
el calor y lo irradia por la noche.
Por: Mariana Iglesias
Al igual que Beijing, Atenas, Tokio, Houston o Nueva York,
Buenos Aires también sufre el efecto "isla de calor".
Este fenómeno provoca que en la Ciudad haya temperaturas
más altas que en sus alrededores. El efecto, por ejemplo,
llevó a que en esta última semana de calor sofocante
en Capital se registrara un grado más de temperatura.
El efecto hace que el calor se mantenga aun en horas de la
noche porque el hormigón tiene la propiedad de absorber
el calor e irradiarlo de noche. Además, el hecho de que
la Ciudad haya crecido caóticamente y no en forma planificada
es la causa de que existan pocos espacios verdes y también
pocos espejos de agua, dos elementos necesarios para mitigar
su acción.
Según los especialistas, el calor sofocante de los últimos
días tuvo como responsables a las altas temperaturas
y los registros de humedad y presión, pero también
contribuyó este particular efecto de "isla de calor
urbano".
Hay un ejemplo que es contundente: una tarde de mucho calor,
un hombre que cruza la avenida 9 de Julio bajo un sol abrasador
puede llegar a sentir hasta nueve grados más que otra
persona que en el mismo momento pasea por los bosques de Ezeiza.
"El fenómeno de efecto isla de calor se conoce
desde hace tiempo y se registra en varios lugares del mundo.
Se da también en Buenos Aires porque tiene una alta concentración
de población estable a la que todos los días se
le agrega la que llega para trabajar", explica a Clarín
Jorge Leis, director operativo del Servicio Meteorológico
Nacional.
Hay varios factores que hacen que la temperatura sea mayor:
la edificación, la falta de espacios verdes, los gases
contaminantes, y el calor antropogénico, es decir, el
calor provocado por las actividades del hombre. Los materiales
como el hormigón o el asfalto tienen una gran capacidad
de absorción de calor y una gran capacidad térmica,
y de noche disipan calor.
Leis explica que las mediciones de temperatura se hacen en
cuatro lugares simultáneamente: en la ciudad de Buenos
Aires, en Beiró y Constituyentes, Villa Ortúzar;
y también en Ezeiza, Palomar y San Fernando: "El
efecto isla de calor urbano se puede notar más en las
diferencias que hay respecto de las temperaturas mínimas,
según datos que tenemos desde hace 30 años. En
Buenos Aires, serían dos grados más alto que en
Palomar. Hay un poco más de diferencia en invierno y
menos en verano. Respecto de Ezeiza son 2,5 grados más
alto, y 1,3 en comparación con San Fernando".
"La isla de calor provoca que en la Ciudad haya temperaturas
más altas que en los alrededores, principalmente en horas
de la noche. El calor de los últimos días tiene
más que ver con que hay una predominancia de masas de
aire cálido y húmedo (del norte) sobre las masas
de aire frío, y por lo tanto, se producen estas olas
de calor, que se sienten mucho más en las ciudades, sobre
todo si no tenés luz...", dice Matilde Rusticucci,
del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos,
de la UBA.
Pero la isla de calor no es tan negativa como se cree. En invierno
ayuda a que se consuma menos de energía a través
de calefactores. En los alrededores de esa isla de calor urbana
necesitan más calefacción. Pero en verano desfavorece.
"Cuando uno siente que se sofoca, tiene que ver en parte
con la isla de calor pero en realidad, el principal responsable
de eso es la humedad. En esta última semana, de mucho
calor, hubo un grado más en la ciudad de Buenos Aires
por el efecto isla de calor. Si a eso se le suma la humedad,
entonces se pueden sentir bochornos", agrega Leis.
"Si bien a nivel global las islas de calor en el mundo
no tienen relación con el cambio climático observado
y proyectado, el efecto que las ciudades tienen en la temperatura
es, a escala local, el más impactante, el que produce
las mayores diferencias de temperatura entre ubicaciones cercanas,
con gran aumento de temperatura local", dice Rusticucci.
¿Qué se puede hacer para mitigar los efectos
de la isla de calor? Crear mayores áreas de espacios
verdes y agua. Según los especialistas, el problema está
en que justamente Buenos Aires es una ciudad que crece caóticamente.
Y el crecimiento arquitectónico y vehicular juega en
contra, ya que se está llegando a un grado de saturación.
Al revés, lo que aumentan son los edificios y no las
plazas, aumenta el tránsito y no el ordenamiento vehicular.
Incluso estiman que si se sigue construyendo en altura
en Puerto Madero, las edificaciones podrían crear una
barrera a la brisa del río, efecto que en parte mitiga
las altas temperaturas en Capital.
Además el consumo también creció: no es
el mismo que el de hace 30 años. Antes, un equipo de
aire acondicionado era un lujo, ahora es algo común.
Por último, el aumento de la población hace que
suba el calor antropogénico, que es un calor generado
por el hombre.
http://www.clarin.com/diario/2008/01/14/laciudad/h-1584887.htm