Reserva Ecológica
Costanera Sur
Ciudad Autonoma de Buenos Aires
República Argentina
 
Asociación Civil Por la Reserva
-Vecinos Autoconvocados -
 
En Por La Reserva Internet

LIBRO DE VISITAS

 

17 de Abril de 2007

El déficit habitacional de la ciudad: no saben cómo erradicar un asentamiento en Puerto Madero

Se duplicó la población de una villa

Hace dosaños, en la Rodrigo Bueno vivían 401 familias; hoy son más de 800; el gobierno porteño promete que las trasladará



Está ahí nomás. Oculta. Parece imperceptible, pero crece silenciosamente sobre terrenos usurpados a la Reserva Ecológica de la Costanera Sur. Se trata de la villa Rodrigo Bueno, el asentamiento de emergencia que el jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman, había prometido erradicar hace más de dos años y que desde entonces ha experimentado una expansión tal que se duplicó el número de habitantes y ya hay, incluso, casillas de dos y tres pisos muy cerca de Puerto Madero, donde el metro cuadrado construido cuesta 2200 dólares.

Las cifras son elocuentes: hoy, en apenas cuatro manzanas que ocupa este asentamiento viven 800 familias, 399 más que las que el censo del gobierno porteño había registrado en junio de 2005, cuando se confirmó que allí residían 401 grupos familiares.

Si bien el dato fue aportado por los vecinos del propio asentamiento, la cifra fue confirmada por el gobierno, que volvió a prometer -una vez más- que erradicará la villa.

"Estamos trabajando con un grupo interdisciplinario para llegar a un consenso con los moradores del lugar. Les estamos ofreciendo subsidios para dejar sus viviendas y pensamos que durante el receso invernal de julio comenzaremos a trasladar a las primeras familias. La fecha está pensada para que los chicos que viven allí no pierdan días de clases", dijo a LA NACION el subsecretario de Programación y Coordinación del Espacio Público de la ciudad, Esteban Bellomo.

Pero la visión de los ocupantes del terreno es mucho más dura e intransigente. "No queremos irnos. Con los subsidios de 15.000 pesos que nos ofrecen no compramos nada. Por ahí surgió la idea de darnos una casita en la provincia, pero nosotros no queremos dejar la Capital. Nuestras casas aquí valen mucho más que en el conurbano", dijo a LA NACION Kelly Cuba, habitante de la villa.

Esta mujer se radicó allí, con su marido y sus dos hijos, hace más de cinco años. Aseguró que el lugar donde vive es ideal porque está cerca de todo. "Mis chicos van a la escuela de la zona. Hace un tiempo se nos ofreció un plan de subsidios para que dejemos el asentamiento. La mitad de las familias aceptaron y se fueron, pero al poco tiempo los terrenos fueron ocupados por otras personas", comentó Cuba.

El acuerdo del que habla Cuba es precisamente el que rubricó en septiembre de 2005 Telerman, cuando ocupaba la vicejefatura de gobierno de la ciudad y, a la vez, era secretario de Desarrollo Social. Esa vez 180 familias aceptaron los subsidios y abandonaron los terrenos para radicarse en otras zonas de la ciudad o regresar a sus provincias (en su mayoría, Misiones, Corrientes y Santiago del Estero) o a sus países: Paraguay, Perú y Bolivia.

Pero cuando comenzaron a ser desmontadas las casillas, la jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario porteño Elena Liberatori hizo lugar a una acción de amparo presentada por habitantes del lugar y suspendió la erradicación de la villa.

Entonces, el gobierno acusó a la jueza de querer urbanizar la villa. "La medida, dictada el 28 de septiembre de 2005, obligaba a suspender la demolición de las casillas, exigía que el gobierno abriera una línea de créditos para los habitantes de la villa y que se hicieran trabajos de limpieza. También se pedía que se tasaran los terrenos y se hiciera un relevamiento del estado de las casas", explicó a LA NACION el procurador de la ciudad, Agustín Zbar.

Aquella decisión de Liberatori fue revocada por la Cámara del fuero el 23 de junio de 2006. Y el tema pasó a la órbita del Ministerio de Espacio Público, que conducía Lía María. El gobierno volvió anunciar la erradicación de la villa con un plan que iba a comenzar en noviembre último, pero que por ahora no se concretó.

La excusa, esta vez, fue que el gobierno quiere dar "soluciones humanas y razonables". "No se trata de erradicar por la fuerza o mediante metodologías prepotentes. Por ahora se hace muy difícil convencer a las familias de que dejen el predio, pero se está trabajando para idear propuestas con los propios habitantes", concluyó Bellomo.

Por Jesús A. Cornejo
De la Redacción de LA NACION

Temas relacionados

 

Atras Inicio Añadir a favoritos Enviar comentario o sugerencia Recomendar a un Amigo Facebook
Asociación Civil Por la Reserva Vecinos Autoconvocados