MEDIO AMBIENTE
Río de la Plata: advierten que
su cuenca es una de las diez en peligro
Un informe mundial denuncia que el dragado y las represas provocarían
cambios drásticos y pondrían en riesgo esta reserva
de agua dulce. Es la única en esa situación en
Sudamérica.
Gabriel Giubellino
ggiubellino@clarin.com
La cuenca del Río de la Plata se encuentra en el "top
ten" de las más amenazadas del mundo, según
un informe publicado ayer por el Foro Mundial para la Naturaleza
(WWF), en vísperas del Día Mundial del Agua. Para
este organismo ambientalista, las principales amenazas a la
geografía de la gigantesca cuenca que muere en el Atlántico,
frente a las costas argentinas y uruguayas, están relacionadas
con la infraestructura, las represas y la navegación.
"El Río de la Plata es el muestreo final de lo
que hacemos con esa cuenca. Que la comparen con la del Danubio
o la del Ganges es cruel, pero real. Revertir el proceso exige
verlo como cuestión de Estado", contestó
ante una consulta de Clarín Claudio Bertonatti, directivo
de la Fundación Vida Silvestre, entidad asociada en la
Argentina a la WWF.
El Danubio es el más amenazado de toda Europa. En América,
el informe menciona también al Río Bravo o Río
Grande; en Africa, al Nilo—Lago Victoria; en Australia,
al Murria-Darling; y en Asia, al Yangtze, Mekong, Salween, Indo
y Ganges. Cada una con sus problemas —sobreexplotación
del recurso agua o pesca, cambio climático, especies
invasivas—, WWF busca que se reconozca que "el cambio
climático no es la única prioridad en materia
medioambiental".
La cuenca del Plata cruza cinco países y tiene tres
grandes afluentes: el Paraná, el Paraguay y el Uruguay.
Es, además, una de las fuentes de agua dulce más
importante de la región. La WWF visualiza un gran problema
en las represas. Pone como ejemplo de amenaza a la de Itaipú,
"que inunda aproximadamente 100.000 hectáreas de
hábitat"; alerta por la construcción de otras
27, y se pronuncia contra el proyecto de navegación e
hidroeléctrico conocido como "hidrovía",
al que considera que avanza "sin un adecuado estudio de
impacto ambiental".
En Argentina existe el Comité Intergubernamental de
la Hidrovía Paraguay—Paraná (C.I.H.). En
el sitio se explica que "es el sistema fluvial formado
por los ríos Paraguay y Paraná desde el puerto
de Cáceres, en Brasil, al Puerto de Nueva Palmira, en
Uruguay". Su objetivo: "optimizar un corredor de transporte
fluvial natural (...) con abaratamiento de los costos y la seguridad
en la navegación" son decisivos.
El programa logró multiplicar "por diez, pasando
de 1,2 a casi 12 millones de toneladas al año" el
transporte de mercadería entre el año 1988 y 1998.
Para el 2020 espera duplicar el nivel actual.
"La 'hidrovía' dragaría y redirigiría
los ríos Paraguay y Paraná para crear un canal
de navegación de 3.442 kilómetros de al menos
tres metros de profundidad", indica el informe de la WWF,
que entiende que esta modificación afectará al
Pantanal (sudoeste de Brasil), a comunidades aborígenes
y el ecosistema. La CIH no respondió los pedidos de información
de Clarín. Pero sí lo hizo la secretaria de Ambiente
y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti. "A ese informe
le falta información. No dice nada de uno de los afluentes
del Río de la Plata, la cuenca del Matanza/Riachuelo,
la más contaminada de América latina. El problema
en el Río de la Plata es la contaminación industrial
y cloacal, en la que estamos trabajando".
Agrega Bertonatti: "El continuo dragado de un río
modifica el lecho del cuerpo de agua, aumenta la velocidad de
escurrimiento y esto provoca una sucesión de impactos
en los primeros eslabones de la cadena alimenticia. Las represas
y canalizaciones son problemas importantes, pero no hay que
perder de vista la visión: los impactos se acumulan y
muchas veces se potencian".
¿Qué es la WWF?
Con más de 40 años de trabajo, WWF (Fondo Mundial
para la Naturaleza), es la organización conservacionista
más grande del mundo. Cuenta con unos 5 millones de miembros
y entre sus socios está la ONU.
Eterna como el agua
Silvina Heguy
sheguy@clarin.com
Ante la mirada de los descubridores, las aguas del Río
de La Plata fueron de mar. Un mar dulce que se transformó
en el río más ancho del mundo, en esa búsqueda
de siempre por ser recordados por récords mundiales.
Para Borges fue una inquietud: "¿Y fue por este
río de sueñera y de barro/que las proas vinieron
a fundarme la patria? (...) A mí se me hace cuento que
empezó Buenos Aires:/la juzgo tan eterna como el agua
y el aire". Una eternidad que sólo es literatura.
El río marrón parece finito y corre el riesgo
de estar en un grupo "selecto", el de las cuencas
que están en peligro.
Más que río, un gran estuario
Es difícil no llamarlo río porque
así se lo conoce desde siempre. Pero el Río de
la Plata, en realidad, es un estuario. En el sitio estuariodelplata.com.ar
lo explican bien: "un río fluye en una dirección,
no sufre el accionar de mareas y no alterna sus aguas con aguas
marinas en un permanente tira y afloje".
En el caso del Río de la Plata se puede comprobar que
está muy influenciado por el movimiento de las mareas.
Y que, además, cumple con las condiciones de un estuario,
"un cuer po de agua costero semicerrado que se extiende
hasta el límite efectivo de la influencia de la marea",
entre otros atributos.
Sus características se fueron delineando hace 2,4 millones
de años. Primero fue una superficie pequeña y
cubierta de lodo con un pequeño valle fluvial que poco
a poco fue invadido y remodelado por avances y retrocesos del
nivel del mar.
Se formó lentamente y a medida que en sus alrededores
se asentaron las primeras poblaciones, empezó a soportar
descargas cloacales e industriales.