
25 FEB 2007
VIDA URBANA : BUSCAN QUE VUELVAN A LA CIUDAD
Menos mariposas, signo del deterioro ambiental
MONARCA. Una de las especies más típicas
en Capital.
Un estudio elaborado por el Programa Biodiversidad Urbana del
Ministerio de Medio Ambiente porteño detectó que
cada vez hay menos mariposas en Buenos Aires.
¿Las causas? La creciente urbanización, la falta
de ambientes libres de tóxicos y el paulatino reemplazo
en las plantaciones de especies nativas por otras exóticas.
Según el Gobierno porteño, las mariposas sirven
como indicador biológico de modificaciones en el medio
ambiente.
Fabio Márquez, autor del estudio, explicó: "Los
mismos vecinos nos preguntaban por qué había menos
mariposas. La Ciudad fue perdiendo baldíos, potreros,
los lugares naturales donde pueden reproducirse. Además
aumentó la contaminación del aire y los ruidos,
lo que expulsa a mariposas, pájaros, abejas y vaquitas
de San Antonio. Parece naif, pero hace a la biodiversidad que
hay en la Ciudad".
Para modificar esta situación, el Gobierno plantó,
en el nuevo Parque Irala de La Boca, plantas autóctonas,
aquellas que existían en Buenos Aires antes de su urbanización,
y que les sirven a las mariposas como huésped, ya que
las usan como hogar y alimento de las pequeñas orugas.
Entre otras, colocaron coronillos, ingá, pasionarias,
patitos, pindó y lantanas.
El Irala queda entre las calles Irala, Pi y Margall, Aristóbulo
del Valle y las vías del ferrocarril; en un predio lineal
de 3,5 hectáreas. La Reserva Ecológica de Costanera
Sur y el Parque Avellaneda son otras reservas urbanas de mariposas.