Clarin, 3 de Noviembre de 2006
Opinión
EDITORIAL
Buenos Aires, sin Plan Urbano
La falta de un Plan Urbano Ambiental le puede provocar a la
Ciudad de Buenos Aires graves perjuicios, que se proyectarán
sobre su futuro.
Buenos Aires atraviesa un momento de gran dinamismo, con muchos
desarrollos inmobiliarios y múltiples obras públicas.
La ausencia de articulación de estos esfuerzos crea la
sensación de que hay tironeos de fuerzas encontradas,
que orientan la Ciudad hacia horizontes incongruentes, algunos
de los cuales pueden afectar severamente el futuro.
Entre los fenómenos que se están registrando,
por la acción privada, se destacan la edificación
sobre lotes, la sustitución de muchas casas bajas por
edificios altos y el cambio de perfil de varios barrios. Por
su parte, el Gobierno de la Ciudad ha realizado y promueve,
entre otras, obras como la realizada en Constitución
para vincular a la avenida 9 de Julio con las autopistas y las
que estarían previstas para los cruces de las avenidas
Sarmiento y Lugones, Pampa y Lugones, y Pueyrredón y
Autopista Illia. Algunas de estas obras tienen un alto impacto
ambiental y emprendimientos similares dieron malos resultados
en otros países.
La carencia del Plan Urbano Ambiental impide, entonces, contar
con una dirección que oriente el desarrollo de la Ciudad
cuidando la calidad de vida de la población. En este
sentido, debe buscarse una mayor efectividad de las cláusulas
de la Constitución porteña que postulan el resguardo
de los derechos ambientales, así como el desarrollo de
una política de planeamiento y gestión del ambiente
urbano integrada a las políticas de preservación
del patrimonio y de desarrollo económico y social.
La Ciudad atraviesa un momento de profundos cambios. Edificaciones
y obras públicas con diferentes implicancias se están
desplegando sin que se cuente de un Plan Urbano y Ambiental
que oriente y seleccione las transformaciones.