
LUN 05.06.2006
ANIVERSARIO : EL 5 DE JUNIO DE 1986 EL EX CONCEJO
DELIBERANTE DECLARO PARQUE NATURAL AL PRINCIPAL PULMON VERDE
DE LA CIUDAD
La Reserva festeja 20 años con más
espacio y mejores servicios
Próximamente sumará seis hectáreas. Ya
hicieron nuevos caminos y están construyendo un centro
de información y más sanitarios. Por el espacio
de Costanera Sur pasa casi un millón de personas al año.
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POSTAL. Según
la asociación civil por la reserva, las torres
de Puerto Madero son una amenaza para los coipos y los
pájaros. (J. M. Foglia) |
EL RIO. La reserva
deja verlo, después de una buena caminata. (J.
M. Foglia) |
Nora Sánchez
nsanchez@clarin.com
Se formó espontáneamente, en terrenos ganados
al río para un megaproyecto que no se concretó.
Sufrió casi 400 incendios, la mayoría intencionales.
Dicen que, si allí se pudiera construir, su valor inmobiliario
no bajaría de los 500 millones de dólares. Sin
embargo, la Reserva Ecológica Costanera Sur sobrevivió
a los intereses y al descuido para convertirse en el gran pulmón
de la Ciudad. Y hoy, en el Día Mundial del Medio Ambiente,
cumple 20 años.
La Reserva llega a este aniversario con novedades. En los próximos
meses, a sus 353,26 hectáreas se les sumarán otras
18 del antiguo obrador de Covimet, el playón de concreto
de la empresa que construyó la autopista Buenos Aires-La
Plata.
"Próximamente se inaugurarán las primeras
6 de esas 18 hectáreas —dice Gerardo Fernández,
coordinador de la Reserva—. Se hicieron caminos y albardones
de 10 metros desde donde se tendrán las mejores vistas.
Para más adelante, en otro sector del predio ex Covimet
se está levantando un Centro de Información al
Visitante y un estacionamiento. Y después se anexará
un área de transición entre este centro y la Reserva,
con sanitarios que ya se están construyendo".
La historia se remonta a 1972, cuando surgió el plan
de ganarle terrenos al río frente al balneario de Costanera
Sur para construir un "Centro Administrativo". Imitando
a los polders holandeses, se hicieron terraplenes con escombros
de las demoliciones para ampliar la 9 de Julio y para trazar
la autopista 25 de Mayo. Los espacios se rellenaron con sedimentos
del Río de la Plata.
En 1978, las tierras fueron transferidas a la Comuna. Y aunque
a principios de los 80 el proyecto inicial se descartó,
la descarga de materiales siguió hasta 1984. Para entonces
la naturaleza estaba desarrollando sus propios planes. Con los
sedimentos y escombros habían llegado semillas: la vegetación
creció y aparecieron animales. El resultado fue un paisaje
típico del delta y la ribera rioplatenses, similar al
anterior a la colonización.
La gente adoptó el nuevo espacio natural y varias organizaciones
ambientalistas, entre ellas la Asociación Amigos de la
Tierra y Vida Silvestre, trabajaron para que fuera área
protegida. El reconocimiento oficial llegó el 5 de junio
de 1986, cuando el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza
declarándolo Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica.
Hoy tiene un presupuesto anual de alrededor de $ 2.600.000.
En sus 20 años de historia oficial, la Reserva sufrió
casi 400 incendios. "Todos menos uno, provocado por un
rayo, fueron intencionales y ocurrieron cerca de los caminos
—dice Fernández—. Por eso en el predio hay
bomberos, tanques cisterna y 8 cámaras fijas y una movible
de 360 grados, instaladas en una torre de 12 metros de altura.
Hoy los incendios dejaron de ser un problema".
¿Por qué quemar la Reserva? Siempre se sospechó
de grupos económicos interesados en negocios inmobiliarios.
"Los terrenos de la Reserva no valen nada porque no está
permitido construir en ella —afirma una fuente inmobiliaria—.
Si lo estuviera y se pudieran construir un millón de
metros cuadrados, valdría no menos de 500 millones de
dólares".
Lo cierto es que el aporte de la Reserva a la Ciudad es invaluable.
Allí se reproducen varios ambientes naturales en los
que hay 300 especies de aves, 9 de anfibios, 23 de reptiles,
10 de mamíferos, 50 de mariposas y 245 de flora. Hay
bosques de alisos de río y sauces criollos y pastizales
donde viven cuises, ofidios y lagartos overos. Aunque el sello
del lugar son sus lagunas y bañados con plantas acuáticas,
donde se refugian peces, anfibios y reptiles. Los mamíferos
más comunes son los coipos y entre las aves hay garzas,
gallaretas, patos y cisnes de cuello negro.
Cada año, entre cerca de 900.000 visitantes disfrutan
de este oasis natural a metros del centro. En lo que va del
año, las visitas guiadas que organiza la Reserva convocaron
a 12.453 personas. Entre otras opciones, se ofrecen recorridos
a la luz de la luna, con inscripción previa. El próximo
será este viernes.
"Aquí, el paisaje cambia según la hora del
día. A las 12 el río se retira para volver a la
tarde. Suelo traer a Benjamín, mi hijo de un año
y medio, para que vaya conociendo", sonríe Juan
Carlos Páez (52) junto a la orilla. No es el único
fanático: la Reserva, además, es un espacio ideal
para la observación de aves. "Tiene una gran diversidad
biológica —revela Eduardo Haene, de Aves Argentinas—.
Tanto es así que muchos turistas fanáticos de
los pájaros prefieren venir a la Reserva antes que ir
a Caminito. El año pasado, unas 3.000 personas participaron
en las visitas que organizamos".
"Vamos a actualizar el plan de manejo y a intervenir para
conservar las lagunas —promete Fernández, el coordinador—.
En 2005 la Reserva recibió el certificado que la declara
sitio protegido por la Convención Internacional Ramsar
sobre humedales".
Los habitués agrupados en la Asociación Civil
Por la Reserva, afirman que el espacio verde está en
peligro. "Las torres de Puerto Madero son una amenaza.
El movimiento de tierra por las construcciones afecta el hábitat
de los coipos. Los edificios proyectan sombra y alteran los
vientos, y los pájaros se estrellan", afirma Graciela
Ferro. "También hay quienes pretenden que la autopista
Ribereña pase por la Reserva", agrega Javier Menéndez.
Hoy, la Reserva festejará desde las 10. Como regalo,
sus visitantes podrán participar en la limpieza de la
costa junto al cuerpo de Voluntarios Ambientales. Como para
que nada enturbie a esta burbuja de naturaleza que tanto oxígeno
aporta a la Ciudad.