
Viernes 28 de abril de 2006
Por ley, la Ciudad deberá realizar un análisis
epidemiológico
Obligan a estudiar la salud de los vecinos de
Dock Sud
El plan se extiende a La Boca, San Telmo y Puerto
Madero
La Legislatura porteña aprobó ayer una ley que
obliga al gobierno de la ciudad a relevar el estado de salud
de los vecinos del polo petroquímico de Dock Sud, "afectados
por las sustancias tóxicas provenientes del conglomerado
industrial".
La norma dispone la realización de un estudio epidemiológico
con enfoque de riesgo a los habitantes de los barrios de La
Boca, Barracas, San Telmo y Puerto Madero, en donde viven -asegura
el texto- 38.977 personas que son víctimas potenciales
de los elementos contaminantes que emite el polo. Entre ellos,
figuran el tolueno, el benceno y el xileno, derivados del petróleo,
y los metales pesados plomo, cadmio y mercurio.
Por medio del estudio epidemiológico, según los
considerandos de la ley sancionada a partir un proyecto original
del socialista Norberto La Porta, los diputados pretenden determinar
la presencia de factores de riesgo, la prevalencia de un daño
(enfermedad); describir el perfil de quienes sufrieron el daño
y de quienes no lo sufrieron, y elaborar hipótesis que
puedan ser posteriormente confirmadas o rechazadas.
"La intención es mitigar los efectos de la contaminación.
Esperamos que sirva para estudiar de qué manera el Estado
comienza a generar controles reales, para evitar la contaminación
que puede tener consecuencias gravísimas sobre la población",
dijo a LA NACION el autor de la iniciativa.
La Porta también rescató "la ventaja de
que el plan esté contenido en una ley, porque, si no,
la instrumentación depende de la voluntad del gobierno
de turno", dijo.
Registro de enfermedades
La norma también crea un registro sobre casos de enfermedades
que guarden relación directa con la contaminación
ambiental producida en Dock Sud y sus zonas aledañas,
que estará a cargo del Comité de Salud Ambiental
del hospital Cosme Argerich. Y ordena agregar a la historia
clínica de los pacientes vecinos de La Boca, Barracas,
San Telmo y Puerto Madero, datos sobre ecotoxicología
y salud ambiental, en caso de corresponder.
En el Ministerio de Salud de la Ciudad, la médica Silvia
Ferrer -directora general de la Coordinación Salud Ambiental,
un organismo fuera de nivel- explicó a LA NACION que
"el estudio epidemiológico es importante. Pero no
hay que demostrar que la gente se va a enfermar dentro de 15
años. Hay que medir la contaminación del aire
y tomar las medidas pertinentes para evitar que entre en contacto
con la gente, es decir, mitigar el riesgo mediante el control
de las emisiones y los afluentes que las empresas del polo liberan
al ambiente".
Por otro lado -informó-, desde 2003 funciona en el Argerich
un Programa de Salud Ambiental para trabajar con los vecinos
que presenten enfermedades atribuibles a la influencia del polo
y, además, en los hospitales de niños Pedro de
Elizalde y Ricardo Gutiérrez existen unidades pediátricas
ambientales que suman la historia clínica ambiental del
paciente a la historia general.
Por último, recordó que ya fue reglamentada la
ley de calidad atmosférica de la Capital, que prevé
monitoreos sistemáticos de las sustancias contaminantes
presentes en el aire.
Angeles Castro
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