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ENFOQUE-En Argentina faltan casas, pero florecen torres de lujo
Viernes 7 de Octubre, 2005 11:01 GMT

Por Damián Wroclavsky

BUENOS AIRES, oct 7 (Reuters) - En Argentina, donde hay 15 millones de pobres y faltan unos 2,5 millones de viviendas, florecen las construcciones de lujo de la mano de extranjeros y locales que ponen su dinero en una de las inversiones más seguras en la tradicionalmente impredecible economía del país.

Sólo en una delgada y exclusiva franja de la ribera sur de la Ciudad de Buenos Aires, llamada Puerto Madero, están en ejecución o planeadas decenas de viviendas suntuosas por más de 850 millones de dólares. Esa tendencia, a menor escala, se replica en otras urbes del país.

"Construimos para el sector ABC1 (el de mayor poder adquisitivo) porque es la única demanda que existe", dijo Eduardo Gutiérrez, presidente de Vizora, alianza entre la desarrolladora inmobiliaria Farallón y el banco Macro-Bansud (BSU.BA: Cotización), que juega fuerte en Puerto Madero.

El temor a invertir en el sector financiero tras el colapso económico del país en el 2002 hizo migrar capitales hacia "los ladrillos", que sortearon la crisis con sus precios intactos en dólares y a salvo de los efectos de una virulenta devaluación del peso.

Y mucho del dinero que llega al sector -entre el 15 y el 50 por ciento, según cálculos privados- proviene del extranjero y desembarca mayormente en Buenos Aires, por sus precios bajos a nivel internacional.

Con los salarios depreciados y a merced de la inflación, y sin crédito hipotecario adecuado, el miniboom inmobiliario es patrimonio de una elite de compradores de altos ingresos que no necesariamente vivirán en la propiedad.

"La gente que compra, de nivel alto, compra en efectivo", dijo Raúl Sáenz Valiente, gerente general de Creaurban, que invertirá unos 50 millones de dólares en edificios de alta gama.

Según datos de la cámara de desarrolladores inmobiliarios, actualmente sólo el 6 por ciento de los inmuebles que se compran en el país se financian con créditos hipotecarios, lejos del 30 por ciento anterior a la crisis.

El mayor problema reside en que los ingresos en pesos no alcanzar para cumplir los requisitos bancarios, que reclaman que cubran una alta porción de una alícuota, que se multiplicó acompañando los precios de las viviendas.


INVERSORES EXTRANJEROS

En Puerto Madero, el metro cuadrado aledaño al oscuro Río de la Plata cotiza a un promedio de 2.600 dólares, un valor exorbitante para un país que tiene un ingreso medio per cápita de unos 230 dólares mensuales. Y la mayoría de los proyectos ya vendieron gran parte de sus unidades antes de ser construidas.

Pero hay una generación completa fuera de mercado a consecuencia de la tormenta económica que derrumbó el Producto Interno Bruto argentino en 10,9 por ciento en 2002, pese a la recuperación de la economía en los tres años posteriores.

"El sector inmobiliario es un reflejo de la polarización que hay en la sociedad argentina", dijo el arquitecto Germán Gómez Picasso, director del portal especializado www.reporteinmobiliario.com.

Firmas como Vizora, que anunció proyectos por unos 220 millones de dólares o Faena Properties, dueño de un hotel que costó 120 millones y con planes para invertir otros 170 millones, aparecen frecuentemente en los diarios y hasta anuncian sus proyectos en la Casa de Gobierno.


CONSTRUCCION

La actividad de la construcción está en alza en Argentina y es uno de los motores de la recuperación económica. Buena parte obedece a obras públicas, una de las columnas medulares del plan oficial para bajar un desempleo del 12,1 por ciento.

Para Gutiérrez, de Vizora, las inversiones inmobiliarias privadas de lujo son la punta de lanza de un cambio en la tendencia. "Veo un panorama en cuanto a desarrollo y construcción que es excelente", dijo antes de predecir que el crédito hipotecario volverá a aparecer tarde o temprano.

Pero por ahora, las estadísticas muestran que los buenos viejos tiempos aún están en el recuerdo.

Según datos oficiales de la Capital y la provincia de Buenos Aires, los 1,2 millones de metros cuadrados construidos en el 2003 -último valor disponible- lindan con el mínimo de la década de 1980 y están lejos de los picos de 1958 y 1977, cuando se levantaron viviendas masivamente para la población.

"Las compras al contado, la concentración de las operaciones en las zonas exclusivas muestran todavía un mercado reducido", señaló el grupo Construya, que nuclea firmas de la construcción, en su reporte de septiembre.

A pesar de los esfuerzos oficiales por recuperar el terreno perdido -hay un plan federal para edificar 120.000 viviendas en 2005 y otras 300.000 al año siguiente-, las capas media y baja de la sociedad deberán esperar.

"No está el tres ambientes clásico de la década del 1970. Hay algunos proyectos, pero nada a gran escala", dijo José Rozados de Reporte Inmobiliario.

Recientemente, el gobierno comenzó a estudiar un subsidio de tasa para los créditos hipotecarios que podría reducirla del actual 11 por ciento anual a entre un 5,0 y 6,0 por ciento.

Consultado sobre las implicancias que tendría una eventual inyección masiva de créditos para la clase media y baja, Saénz Valiente dijo: "No hay nada para venderles. Habría que hacer los pozos porque construído no hay nada. Ahí sí sería un boom".

© Reuters 2005

 

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