Jueves 2 de diciembre de 2004
Otra amenaza para la Reserva
Ecológica
Por Federico José Caeiro (h.)
Para LA NACION
Una nueva amenaza se cierne sobre la Reserva Ecológica
Costanera Sur. Diputados integrantes de la Comisión de
Vivienda de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires pretenden
hacer aprobar un despacho de mayoría que, de convertirse
en ley, significará el principio del fin del área
protegida más importante de nuestra ciudad. Intentan consolidar
los asentamientos precarios ubicados en tierras pertenecientes
a la Reserva Ecológica. Son pocos los que saben que en
una de las áreas de mayor biodiversidad, como lo es el
borde del canal y el ceibal allí asentado, más de
mil quinientas personas se apiñan desde hace años
junto a un canal contaminado, donde obtienen bogas enfermas y
coipos protegidos como alimento. Su urbanización cortaría
la libre circulación de especies entre el canal con el
resto de la Reserva, afectando el ecosistema y el desarrollo de
la vida de los animales.
Este intento nos hace reflexionar sobre cómo cuidamos
nuestros espacios públicos. El desprecio que existe por
lo que es de todos (la "cosa" pública) lleva
a la falta de conciencia social que impera en torno de la ciudad.
Ella no debe ser el lugar elegido para soluciones ocasionales.
La Constitución porteña quiso que el móvil
del crecimiento de Buenos Aires fuera "una política
de planeamiento y gestión del ambiente urbano integrada
a las políticas de desarrollo económico, social
y cultural (artículo 27,
primer párrafo)". No se trata sólo del
crecimiento de la ciudad, sino de qué tipo de ciudad
y de qué calidad de vida queremos los porteños.
Llama poderosamente la atención que, al tiempo que más
de 140 ONG presentan un plan estratégico para los próximos
años, un grupo de legisladores intente ir en otro sentido.
Es importante destacar que si bien la ciudad cuenta con espacios
verdes, zonas de recreación, etcétera, la Reserva
Ecológica es un ámbito único. Por lo tanto,
es un deber de todos protegerla. Además, es deber de los
legisladores el velar por los intereses generales y no por los
particulares. La Constitución de la ciudad lo refleja en
su articulado según sus diferentes figuras: como reserva
declarada, como espacio verde y también como espacio público
costero. Pero va más allá: "Instrumenta un
proceso de ordenamiento territorial y ambiental participativo
y permanente que promueve (...) la preservación e incremento
de los espacios verdes, las áreas forestadas y parquizadas,
parques naturales y zonas de reserva ecológica y la preservación
de su diversidad biológica".
Vale aquí aclarar que el único parque natural y
zona de reserva ecológica de la ciudad es, justamente,
la Reserva Ecológica Costanera Sur. De aprobar los legisladores
el presente proyecto, estarían incumpliendo el mandato
constitucional de preservar la Reserva Ecológica. Ergo:
se la respeta o se la modifica.
A lo largo del tiempo, la Reserva ha ido cediendo terrenos que
le son propios y que hoy está recuperando lentamente. No
se debe permitir que su superficie disminuya. Por el contrario,
tal cual lo establece la Constitución porteña, se
debe asegurar su superficie y garantizar su status de reserva
natural. Nada de natural tiene la presencia de un asentamiento
precario en un área natural protegida.
Algunos legisladores manipulan a los más necesitados haciéndoles
creer que a los defensores de la Reserva les importa más
un árbol que una vida humana. Pero no es así. Dos
justos derechos se contraponen, pero es la decisión de
algunos legisladores la que hace que se contrapongan. Sabemos
que el amparo dado a quienes habitan los asentamientos se basa
en principios humanitarios, los que comparto, pero la Reserva
Ecológica no es el lugar apropiado para canalizarlos. Esta
situación debe ser resuelta con premura, pero ¿por
qué una solución parcial y para unos pocos que afectará
al derecho de todos? ¿Por qué no pensar en otro
lugar para asegurarles condiciones dignas de vida, agua corriente,
luz, cloacas y todo lo que necesitan para insertarse en la sociedad?
La oposición a este proyecto no surge de un romántico
sentido de la ecología, sino al hecho de que la pérdida
de nivel de la Reserva Ecológica por la vía de la
consolidación del asentamiento precario abrirá las
puertas a la tan temida especulación inmobiliaria. Si la
Reserva deja de ser ecológica para convertirse en un simple
espacio verde habremos asegurado su desaparición. Las áreas
verdes perdidas, en su calidad de tales, protegidas o no, son
irrecuperables Además, este proyecto reducirá la
superficie de la Reserva Ecológica, hecho que sólo
contribuirá a disminuir los ya escasos dos o tres metros
cuadrados de espacio verde por habitante con que cuenta la ciudad,
alejándonos una vez más de los diez metros cuadrados
recomendados por la OMS (Organización Mundial de la Salud).
En el ámbito internacional, la Argentina se ha comprometido
con una serie de tratados y convenciones relativas al cuidado
del medio ambiente y a la preservación del patrimonio
cultural y natural. A ello se suma la jerarquía que el
artículo 75, inciso
22, de la Constitución nacional da a los tratados
internacionales. El Convenio sobre Diversidad Biológica,
así como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo, ubican a la Argentina en
una situación de compromiso con la comunidad internacional.
Además, la Convención Ramsar sobre Humedales reconoce
explícitamente y destaca la importancia de la Reserva
Ecológica como hábitat para especies acuáticas
y recomienda la preservación y cuidado del lugar. No
debemos olvidar que la Constitución
nacional (artículo 41) dispone cargas de distinta
naturaleza a los habitantes y a las autoridades públicas
para "proveer a la protección del derecho a un ambiente
sano?"
El proyecto va también en contra del espíritu de
la Declaración Nº 244 (3/9/1998). Ella dice que la
Legislatura de la ciudad de Buenos Aires "vería con
agrado que: a) El Poder Ejecutivo preservara la Reserva Ecológica
Costanera Sur en forma integral, impidiendo toda obra o acción
que pueda alterar el suelo, agua, aire o las especies animales
y/o vegetales presentes, atendiendo al principio precautorio y
b) impidiera la realización de todo tipo de obra, proceso,
presencia de fuentes móviles y/o acciones que puedan influir,
afectar y/o alterar negativamente a los componentes de la Reserva
Ecológica Costanera Sur". Con el proyecto que intentan
aprobar no sólo se desdicen, sino que nos muestran la importancia
que algunos legisladores le dan a lo que ellos mismos votan.
El daño ambiental que la consolidación del asentamiento
causará no puede ser más evidente, ya que todos
los ciudadanos perderíamos parte del único ecosistema
en desarrollo con que cuenta la ciudad y de la diversidad biológica
que en ella habita. No se debe seguir separando a la ciudad del
río. La costa del Río de la Plata tenía,
y debe volver a tener, atractivos y valores muy grandes y especiales,
tanto para los que viven cerca de ella como para los visitantes.
Hacer de la costa un espacio público natural, recreativo
y didáctico es una de las acciones más necesarias,
menos costosas, más simples y atrayentes. Urbanizar un
asentamiento precario allí en nada contribuiría
a una ciudad mejor.
Los legisladores deberían archivar el expediente y arbitrar
las medidas necesarias para la inmediata erradicación de
los asentamientos, relocalizando a sus ocupantes en un lugar en
el que no se afectara un área protegida. Hay que impulsar
un proyecto de ley que declare de una vez por todas la intangibilidad
de la Reserva Ecológica Costanera Sur.
El autor fue director general de la Reserva Ecológica
Costanera Sur.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/659181
Temas relacionados:
Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires: NO
acompañen el despacho de la Comisión de Vivienda,
que promueve la creación de un programa para urbanizar
la Reserva Ecológica Costanera Sur Ver
Texto
Terrenos
Ocupados (Reserva Ecológica Costanera Sur)
Límites de la Reserva
Ecológica Costanera Sur
Relación
de Espacio Público Verde por habitantes de Buenos Aires
y otras Ciudades