Reserva
Ecológica Costanera Sur
Ciudad Autonoma de Buenos Aires
República Argentina
Asociación
Civil
Por la Reserva
-Vecinos Autoconvocados -
LIBRO
DE VISITAS
13 de Julio de 2004
CAMBIO CLIMATICO: UN ESTUDIO DE CIENTIFICOS ARGENTINOS
Y URUGUAYOS Prevén para los próximos
años más inundaciones en la Argentina
En cinco décadas el caudal de los ríos Paraná
y Uruguay creció entre un 30 y un 40%. Llovió hasta
un 30% más en el Río de la Plata, cuyo nivel aumentó.
En Capital llueve 350 milímetros más al año
que hace un siglo.
Sibila Camps.
scamps@clarin.com
Los científicos son contundentes: si los funcionarios
y los técnicos no tienen en cuenta los efectos del calentamiento
global —que ya se observan en toda la franja costera del
Río de la Plata, y en el río mismo—, el aumento
de tormentas y la mayor intensidad de las sudestadas implicarán
pérdidas millonarias a causa de las inundaciones, las que
además serán cada vez más frecuentes.
El calentamiento del planeta causado por la emisión de
gases de efecto invernadero ha provocado un incremento en el nivel
del mar. Y éste, a su vez, ha hecho subir el nivel del
Río de la Plata en 17 centímetros durante el siglo
pasado.
"Unos dos tercios de ese aumento se produjeron en los últimos
40 años, y la tendencia es positiva, a razón de
2 a 3 milímetros por año", señala el
doctor Vicente Barros, titular de Climatología en la UBA
e investigador superior del Conicet.
Esto se combina con otros efectos del cambio climático.
Casi todos ellos conducen a lo mismo: más agua y, además,
en una larga y ancha franja costera —del sur del Delta
hasta Punta Rasa, extremo sur de la bahía Samborombón—
ya de por sí afectada por una fuerte erosión.
Una franja donde las construcciones y las obras públicas
avanzaron sin atender a estos fenómenos naturales, y
donde continúan proyectándose sin tener en cuenta
el cambio climático (ver Construcciones...).
Equipos de científicos de ambas orillas, en el marco de
un programa financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente
(GEF), estudiaron desde varios ángulos lo que está
ocurriendo y bosquejaron lo que puede llegar a suceder.
Observaron, por ejemplo, que en las últimas cinco o seis
décadas llueve de un 20 a un 30 por ciento más en
la cuenca del Plata. Que los caudales del Paraná y del
Uruguay se incrementaron entre un 30 y un 40 por ciento. Que de
las cuatro grandes crecidas del Paraná a partir de 1931,
tres se registraron en los últimos veinte años.
Esto ha traído algunos beneficios a la Argentina. Hubo
más energía hidroeléctrica en Salto Grande.
El área cultivable se amplió hacia el oeste. Y en
general toda la zona agrícola se volvió más
productiva.
Pero las cosas son diferentes en nuestra costa rioplatense. No
todos los centros urbanos pueden tolerar el aumento de las lluvias.
En la Capital Federal, por ejemplo, en los últimos años
cayeron unos 1.300 milímetros; son 350 milímetros
más que hace un siglo. Y como también se han hecho
más reiteradas las tormentas intensas, también lo
son las inundaciones.
Además, los vientos en el Río de la Plata han rotado
hacia el este, lo cual, sumado a la elevación del nivel
del río, implica mayor incidencia de las sudestadas.
El doctor Roberto Kokot, geólogo y docente de la UBA,
junto con el geógrafo Sebastián Ludueña,
trazaron mapas de las áreas que se anegan: cada año
quedan bajo el agua 583 kilómetros cuadrados.
"Esto es lo que está sucediendo ahora, sin tener
en cuenta el aumento del nivel del mar ni la erosión —apunta
Kokot—. Por el cambio climático va a haber más
frecuencia de tormentas, por lo que esos períodos de recurrencia
pueden ser más cortos".
¿Cuántos edificios públicos, escuelas, fábricas,
espacios recreativos pueden resultar dañados si todos esos
factores se combinan entre sí, potenciados por cambios
climáticos cuya magnitud a futuro se ignora? ¿Cuántas
personas pueden resultar perjudicadas?
La doctora Claudia Natenzon, docente en la carrera de Geografía
de la UBA y especialista en problemáticas del riesgo ambiental,
lideró una investigación sobre el tema. Si bien
en la peor inundación rioplatense, el agua llegó
a la cota de los 3,90 metros sobre el nivel del mar, el equipo
relevó la afectación que causaría si alcanzara
los 5 metros, ya que no existen mapas topográficos costeros
inferiores a esa cota.
Según el último censo, en 2001 vivían en
esa banda casi 1,9 millón de personas (lo cual no significa
que todas llegaran a ser víctimas de la crecida). El daño
potencial alarma: en esa franja, en la Capital, hay ahora 144
centros de salud y 1.771 establecimientos educativos; en La Matanza,
91 y 746 respectivamente, y 474 industrias; en Quilmes, las fábricas
son 1.268.
Pero los científicos no quieren hacer previsiones catastróficas.
Pretenden simplemente que, a la hora de planificar, las autoridades
y los técnicos tengan en cuenta sus investigaciones.
"Las obras públicas que tenemos hoy fueron hechas
para un clima que ya se modificó —señala
Barros—. Y ningún plan maestro tiene en cuenta
el cambio climático".