Escenario
El espacio de todos
Por Luis Grossman
De la Redacción de LA NACION
Los paseantes de fin de semana que, a partir de ahora, decidan
llevar sus pasos a la zona de la Costanera Sur contigua a la Fuente
de las Nereidas, se verán sorprendidos por una presencia
que parece por completo ajena al lugar. En efecto, algo así
como seiscientos puestos de la que hasta hace pocos días
se llamo la Feria del Retiro sentaron sus reales en el entorno
de un espacio público muy apreciado por vecinos, visitantes
y turistas.
.
Acabo de recibir un hermoso volumen editado por la Subsecretaría
de Planeamiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que
se titula "Las dimensiones del espacio publico/Problemas
y proyectos". El libro revela el creciente interés
que autoridades y funcionarios le prestan a un tema casi olvidado:
el valor decisivo que tiene el espacio público para que
una ciudad se mantenga viva.
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Y obras como la peatonalización de una cuadra de la Diagonal
Norte (entre Cerrito y Libertad) o el anunciado ensanche de las
aceras de la calle Corrientes, parecen confirmar esa atención
por los recintos abiertos que son intensamente utilizados por
los habitantes de la ciudad.
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En este contexto, la localización de una feria tan especial
como la que se había "inventado" en la zona de
Retiro es un problema que requiere profundos estudios, y sorprende
que se apele a lo que, a todas luces, parece una medida improvisada.
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Una feria popular no es necesariamente un problema. Todo lo contrario.
En muchas ocasiones es un auténtico lugar urbano: un caso
muy cercano es la de Tristán Narvaja en Montevideo, y no
puedo dejar de citar los ejemplos de Portobello Road o Pettycoat
Lane, en Londres.
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Por eso sorprende la inadecuada instalación de este conjunto
en un lugar que había logrado adquirir -a partir de las
mejoras edilicias realizadas por el gobierno de la ciudad- un
carácter muy particular. Que, dicho sea de paso, requiere
la inmediata erradicación de los vehículos estacionados
en el contorno del conjunto escultórico de Lola Mora, los
que impiden acercarse, observarlo o fotografiarlo. A esta contaminación
visual se vino a sumar ahora la insólita mudanza de una
feria que nada tiene que hacer en este sitio.
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Es preciso que los porteños aprendamos a apreciar, disfrutar
y defender nuestros espacios públicos. Y respetarlos, empezando
por nuestras autoridades.
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http://www.lanacion.com.ar/04/02/08/dg_571421.asp
LA NACION | 08.02.2004 | Página 23 | Información
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