Reserva
Ecológica Costanera Sur
Ciudad Autonoma de Buenos Aires
República Argentina
Asociación
Civil
Por la Reserva
-Vecinos Autoconvocados -
LIBRO
DE VISITAS
Desgrabación programa Punto Doc,
22 de octubre de 2003, América TV
UN NEGOCIO MILLONARIO
En la última década Puerto Madero se transformó
en uno de los lugares más lujosos de la ciudad de Buenos
Aires. Su remodelación produjo 500 millones de dólares
generados a través de la venta, concesión y arrendamiento
de tierras públicas. Un negocio tan extraordinario como irregular
que amenaza con extenderse a otras 200 hectáreas de los terrenos
más valiosos de Buenos Aires.
En noviembre de 1989, lejos del discurso de campaña que
proponía revolución productiva y salariazo, Carlos
Menem decidió armar un lugar acorde con el modelo de país
que pretendía. De esta manera, Puerto Madero se convirtió
en un barrio desarrollado por el Estado... para hacer negocios
privados.
Nana Bevilaqua, defensora adjunta de la Ciudad de Buenos Aires,
lleva varios meses trabajando en una presentación judicial
en contra de la Corporación
Antiguo Puerto Madero S.A.
Bevilaqua asegura que las irregularidades vienen desde el mismo
momento en el que se creó la Corporación: “El
Estado Nacional le transfiere a la sociedad muelles, diques, canales,
dársenas, que sólo pueden ser transferidos o desafectados
de la esfera pública, a través de una ley del Congreso
de la Nación. Y en este caso fueron transferidos por la
voluntad unipersonal del Presidente de la Nación, que en
ese momento era Menem”.
Para poder hacer la sesión de las tierras, el Gobierno
Nacional y la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, presidida
por Carlos Grosso, decretaron la creación de la Corporación
Antiguo Puerto Madero S.A.
El ente fue ideado por Roberto Dromi, por entonces ministro de
Obras y Servicios Públicos y mentor de las principales
privatizaciones.
En el decreto de su creación dice que “la sociedad
tendrá por objeto planificar, proyectar y ejecutar la urbanización
del área Antiguo Puerto Madero; pudiendo así mismo
vender, conceder, permutar, arrendar, total o parcialmente los
inmuebles incorporados a su propiedad”.
De esta manera, aunque las tierras eran públicas, la Corporación
tenía vía libre para disponer de ellas como si fueran
privadas. Y según Bevilaqua, fueron vendidas a un precio
mucho menor del que valían.
Angel Oga, integrante de la coordinadora en Defensa de la Soberanía
y Patrimonio Público, que reúne a más de
200 organizaciones no gubernamentales, asegura que si bien se
hicieron negocios por más de 500 millones de dólares
hoy, no se sabe qué pasó con ese dinero. “Desde
el año 95 que no tienen balances presentados. Es decir,
se desconoce el destino del dinero de todo lo que han vendido
y todo lo que han privatizado”, cuenta Oga, poniendo de
manifiesto los manejos fraudulentos de la Corporación.
Pero la sesión de 150 hectáreas de tierras, que
eran públicas, a manos privadas sin balances, no es lo
único que preocupa...
La reserva ecológica de Costanera Sur es uno de los lugares
de esparcimiento favorito de los porteños. Y todos los
fines de semana, especialmente en verano, se llena de familias
en busca del contacto con la naturaleza. Además, anualmente
llegan cerca de 70 mil chicos de distintas escuelas para estudiar
la fauna y la flora.
Pero si el avance inmobiliario prospera, la reserva ecológica
podría sufrir un daño irreversible. Porque la construcción
de las “Torres gemelas porteñas”, el complejo
“El Faro”, abarcará 57.000 metros cuadrados,
y según el arquitecto Adolfo Rossi: “Tanto piso,
tanto cemento, tanto acero, tanto vidrio, tanta gente, podría
afectar a la reserva seriamente. Va a haber un impacto negativo
cierto. Todo este avance inmobiliario lo que hace es golpear sobre
la ecología de la reserva, cambiando los vientos, modificando
lo que es toda la parte de la llegada de aves y pájaros.”
Antonio Elio Brailovsky, defensor adjunto de Buenos Aires, trabajó
en la investigación que la Defensoría hizo sobre
la Corporación Puerto
Madero. Según Brailovsky, los estudios ambientales
previos a la construcción de las torres “El Faro”
los hizo el mismo grupo constructor. Y como era de esperar, los
estudios indicaron que no iba a haber alteraciones en el medio
ambiente.
Pero además, para que los estudios ambientales los pueda
hacer el mismo grupo constructor, la Legislatura porteña
cambió la ley que regulaba el impacto ambiental.
“Para aprobar ese edificio y para aprobar la serie de torres
proyectadas en Puerto Madero, modificaron especialmente la ley
de evaluación de impacto ambiental de la ciudad de Buenos
Aires, justamente para que no se hiciera el impacto ambiental
de esa serie de Torres”, explica Antonio Elio Brailovsky.
Un sueño frustrado para todos los
xeneises
El 25 de mayo de 1975, el legendario presidente del club Alberto
J. Armando, había prometido la inauguración del
estadio xeneise. Lo cierto es que la obra nunca pudo terminarse...
Por ese motivo, las 70 hectáreas ganadas al río,
que eran una concesión, debían volver a manos del
Estado.
Pero en 1989, Carlos Menem autorizó la venta y el club
hizo un negocio millonario.
Los terrenos que el gobierno le cedió a Boca Juniors en
forma gratuita, fueron vendidos al Grupo Irsa en 50 millones de
dólares. Y hoy, en el lugar, la empresa va a construir
un barrio para ricos y poderosos.
Bajo el nombre Urbanización Santa María del Plata,
el grupo IRSA propone “un proyecto esencialmente residencial,
que por su envergadura, estará destinado a elevar el nivel
de la zona”. En ese lugar serán levantadas las 20
torres del barrio Santa María del Plata.
Según Rossi, con la construcción del Barrio Santa
María, en la zona podrían aparecer problemas ecológicos:
“Si bien es una reserva ecológica urbana, al construirse
tantos edificios, tanta luz, se produce una alteración
cierta. No sé hasta dónde va a llegar el impacto
ambiental, pero seguro que va a haber un impacto ambiental”.