Reserva
Ecológica Costanera Sur
Ciudad Autonoma de Buenos Aires
República Argentina
Asociación
Civil
Por la Reserva
-Vecinos Autoconvocados -
LIBRO
DE VISITAS
Publicación: 27/03/2003
Fuente: Poder Ejecutivo
PUERTO MADERO SIGUE SIENDO UN ESPACIO PARA LA CONSTROVERSIA Ropa limpia, negocios sucios
Cuando parecía que ese paraíso del negociado de
tierras públicas que es la Corporación
Antiguo Puerto Madero -Sociedad Anónima- había
cumplido sus fines y se disponía a ser liquidada, un mago
misterioso frotó vara y ¡¡plin, caja!! una
carta de intención firmada entre funcionarios nacionales
y de la Ciudad le otorgaron 150 hectáreas más.
Por Horacio Ríos
A las 170 hectáreas que le fueron adjudicadas a la Corporación
Antiguo Puerto Madero Sociedad Anónima, se le sumarían
150 hectáreas más -60 manzanas en el sur y 90 en
el norte-, con lo cual el barrio de Puerto Madero se conectaría
con el Riachuelo y llegaría hasta la Costanera Norte. Los
terrenos corresponden a lo que se conoce como Isla Demarchi y
al antiguo Proyecto Retiro. Con esta suma de tierras se intenta
lograr la supervivencia de la Corporación
Antiguo Puerto Madero, que ya cumplió con su misión
y debería disolverse en poco tiempo más.
La Corporación Puerto
Madero fue creada para favorecer los intereses de las grandes
empresas inmobiliarias. Es una sociedad anónima -que no
es auditada por nadie- que diseñó el barrio, según
la propia Margarita Charrière, "como un amanzanamiento
de la ciudad", ignorando intencionadamente los más
elementales criterios urbanísticos, tanto que ni siquiera
posee un centro comercial dentro de sus terrenos.
La subsecretaria de Espacio Público y Desarrollo Urbano,
Margarita Charrière, heredera del depredador urbano Enrique
García Espil, considera que "lo que se llama Isla
Demarchi, o sea, las tierras hacia el sur, si bien es un área
que está ocupada, es una ocupación que nunca fue
urbanizada, fueron una cantidad de actividades que se fueron localizando
allí, muy heterogéneas y que probablemente no encontraban
lugar en la ciudad para su implantación. No existía
una normativa, no existía un trazado y se fueron localizando
a lo largo del tiempo en ese lugar. Entonces, para mí es
una visión de algo que todavía no tiene una estructura
urbana y que necesita dársele una estructura e incorporarla
a la ciudad".
En cuanto al futuro de estas tierras, que terminan de serle adjudicadas
a la Ciudad de Buenos Aires, Charrière declaró que
"nosotros estamos viendo cuáles serían los
elementos o las actividades necesarias para la ciudad y qué
condiciones deben cumplir para estar ahí y cómo
sería ese nexo, cómo debería darse ese nexo
entre el desarrollo de Puerto Madero y La Boca. O sea, debería
haber una continuidad, o una igualdad de desarrollo con la misma
lógica".
De esta manera, funcionarios nacionales y funcionarios del Estado
porteño comienzan a pergeñar una nueva estafa contra
los habitantes de esta ciudad, disponiendo discrecionalmente de
valiosas tierras, que serán negocio para unos pocos mientras
que los más se verán privados de su disfrute. Esto
pasa cuando los funcionarios se apropian del patrimonio del pueblo
y "olvidan" que sólo son administradores de las
propiedades públicas.