Por Marcelo Capelluto y Elsa Margarita Fornasero *
Habitantes de la Ciudad de Buenos Aires reclaman a sus autoridades
que no permitan más construcciones sin una minuciosa
evaluación de impacto ambiental. La especulación
constructora e inmobiliaria está cercando los barrios
de casas bajas con una muralla de torres y edificios, atentando
contra la fisonomía de éstos, y su patrimonio
histórico y cultural.
El impacto ambiental de las nuevas construcciones es desastroso
en el norte de la Ciudad; se derrumban casas típicas
con jardines para levantar edificios gigantescos que perjudican
a las construcciones bajas existentes, tapando el sol, invadiendo
la privacidad, y desde ya generando problemas en la infraestructura
de servicios, ya sea primero la escasez y luego colapso de servicios
públicos esenciales como ser agua, cloacas, luz, gas,
etc.; problemas de saneamiento ambiental, dada especialmente
con la generación de mayores cantidades de residuos,
el deterioro del suelo, mayor circulación de vehículos
que ocasiona mayor polución ambiental y contaminación
visual y sonora, menos lugares públicos para estacionar
los autos lo que podría suponer en el tiempo la instauración
de un servicio medido, superpoblación hospitalaria, desborde
de alumnos en las escuelas públicas y privadas, problemas
de seguridad, de transporte, etc., todo ello afectando la calidad
de vida de los residentes porteños.
También se alerta que "cuando las nuevas construcciones
estén habitadas se agudizarán las inundaciones
que hace décadas padecen distintas barrios capitalinos,
“siempre que llueve fuerte, habrá riesgos de colapso
de las cloacas, como ya ocurrió en la calle Olazábal
de Villa Urquiza [1]".
A su vez las constructoras venden las terrazas de los nuevos
edificios- torres para la instalación de antenas para
celulares, con la excusa de reducir gastos de expensas, no estando
probada científicamente la inocuidad de las ondas electromagnéticas.
No se está en contra del progreso y de la construcción
de viviendas, actividad generadora de puestos de trabajo y pilar
de la recuperación económica, pero sí se
impone una planificación urbana, es decir un ordenamiento
territorial que respete las características de cada barrio,
sin llegar a vedar las modificaciones que normalmente pretende
realizar cada propietario dentro de su vivienda, cumpliendo
siempre con la normativa existente.
"Los límites de la tecnología y la sociedad
son marcados para nosotros por la naturaleza finita de los recursos
y la limitada capacidad de la biosfera para absorber las influencias
humanas" [2]. Un crecimiento sin tener en cuenta al Ambiente,
hace más corta la vida del hombre, y el daño al
Ambiente genera perjuicios a su salud, como ser la propagación
de enfermedades. El crecimiento es bueno, e incluso es considerado
como un requisito para una política Ambiental de éxito
[3]
Recientemente el Juez Juan Cataldo hizo lugar a una acción
de amparo presentada por vecinos que se oponen a la construcción
de un edificio de 9 pisos en la calle El Salvador al 6000 del
barrio de Palermo, ordenándole al Gobierno de la Ciudad
que no otorgue permisos a las obras que no se adecuen a la fisonomía
tradicional del barrio. La Jueza Alejandra Petrella le impidió
a la Ciudad otorgar nuevos permisos en 16 manzanas del barrio
de Caballito, entre las calles Paysandú, Arengreen, Martín
de Gainza, y Gaona [4].
El Estado debe regular los intereses del vecino y el de los
inversores, para que no se superpongan entre sí, afectando
seriamente a una de las partes, y esto es a través del
Plan Urbano Ambiental, que la Constitución de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires establece como marco en el artículo
27, donde dice: “La Ciudad desarrolla en forma indelegable
una política de planeamiento y gestión del ambiente
urbano integrada a las políticas de desarrollo económico,
social y cultural”. Este mismo artículo promueve
la preservación y restauración del patrimonio
natural, urbanístico, arquitectónico, y de la
calidad visual y sonora, la regulación de los usos del
suelo, la localización de las construcciones, las condiciones
de habitabilidad y seguridad de todo espacio urbano, sea este
público o privado, entre otros tópicos. Estas
políticas constituyen los ejes del Derecho de Desarrollo
Sustentable, es decir el económico, el sociocultural
y el ecológico o Ambiental.
Se sostiene que el Desarrollo Sustentable es "...un proceso
de cambio progresivo en la calidad de vida del ser humano, que
lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo, por
medio del crecimiento económico con equidad social y
la transformación de los métodos de producción
y de los patrones de consumo y que se sustenta en el equilibrio
ecológico. Este proceso implica el fortalecimiento y
la plena participación ciudadana en convivencia pacífica
y en armonía con el Ambiente, sin comprometerlo y garantizando
la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras...".
De este modo se observa que el alcance del Desarrollo Sustentable
excede los aspectos puramente ambientales. Cada vez más,
los aspectos políticos, sociales y culturales son considerados
como vitales para alcanzar la sustentabilidad [5]"
Son buenos los foros de discusión vecinal, y el trabajo
de ONGs y asociaciones civiles, que aglutinan los pedidos de
los vecinos. Las autoridades deben impulsar y endurecer la fiscalización
y control de las obras empezadas, y sancionar pecuniariamente
a aquellas constructoras que se aparten de las leyes, mientan
o adulteren los estudios ambientales presentados. Es necesario
un serio debate para analizar como debe ser nuestra Ciudad de
Buenos Aires, con audiencias públicas vinculantes, donde
puedan participar los inversionistas, las cámaras constructoras
e inmobiliarias, las autoridades y desde ya fundamentalmente
quienes vivimos en esta ciudad, es decir sus vecinos, y luego
esto quede reflejado en el proyecto de “Plan Urbano Ambiental”-donde
se contempla el código de planeamiento y el de edificación-
que el Ejecutivo porteño debe enviar a la Legislatura
para su tratamiento.
*El Dr. Marcelo Fabián Capelluto es Abogado, Procurador
y Docente Universitario en las Materias "Derecho Ambiental",
"Régimen Jurídico de los Residuos Peligrosos"
con el cargo de Jefe de Trabajos Prácticos regular y
actualmente con el cargo de Adjunto (i) en la Facultad de Derecho
de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA); y Profesor
Adjunto en las Facultades de Derecho de Uces, UNLZ, Uflo y en
el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina-
*La Dra. Elsa Margarita Fornasero es Abogada, Procuradora y
Docente Universitaria, con el cargo de Adjunta regular en la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires
a cuyo cargo dicta las materias económicas a saber; “Análisis
Económico Financiero” y “Economía
Política”
Notas
[1] SOS Parque Chas
[2] Informe Brundlandt "Nuestro Futuro Común"
pág. 10
[3] El Consejo Asesor Económico del Gobierno Alemán
es de la opinión de que «la experiencia de los
últimos diez años han mostrado de forma impresionante
que el crecimiento económico puede ir de la mano con
una mejora de la situación medioambiental y que de hecho
crea las condiciones para esta mejora«. Informe anual
92/93 según se cita en Una Alemania para el futuro pag.
370
[4] Diario Clarín de Bs. As. “Analizan frenar nuevos
permisos para levantar torres en Capital” 12/11/2006
[5] Desarrollo y Sustentabilidad por Raúl Fernández
JA- 2001-I-1138
Fuente: www.ecoportal.net