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Arquitectura, Industria y Naturaleza

por Ricardo Barbetti, investigador, asesor y educador en proteccion del ambiente
ricardo@macn.gov.ar, ricardo@muanbe.gov.ar


Las cosas que digo en este artículo son hechos que todos pueden comprobar. Son mucho más que opiniones.

Lo artificial es útil. Esto es muy obvio y evidente, no es necesario decirlo, TODOS lo sabemos, hasta un chico de tres años lo sabe. Lo artificial sirve para estar cómodos, defendernos del frío, de la lluvia, y miles de otras cosas.
No negamos eso.
Pero la corriente mas fuerte de las que hay en la sociedad moderna niega la naturaleza, o no la tiene en cuenta lo suficiente en sí misma, la ve solamente como “recursos naturales”, algo que está ahí nada mas que “para” ser usado, consumido, destruido. Puede ser que la sociedad moderna no haga esto totalmente, pero sí demasiado. No lo hacen todos, pero sí lo hacen demasiadas personas.

La arquitectura y la industria llevan cada vez mas a obligar a todas las personas a relacionarse casi únicamente con otras personas y con lo artificial sin vida: paredes, pisos y máquinas, techos, cemento, ropa, automóviles, televisión, zapatos, muebles, etc. La mayoría de la gente de ciudad no puede elegir otra cosa, porque una parte demasiado grande de su experiencia y su conocimiento es sobre cosas artificiales y personas.

Y es necesario relacionarse con la naturaleza. Hace bien. Esto es así porque la especie humana se originó en la naturaleza: bosques de árboles imponentes, prados donde se oye el rumor del viento, montañas inmensas, playas soleadas, lagos hermosos. Necesitamos estar en esos lugares, en los paisajes naturales verdaderos con su belleza y su aventura, sus sorpresas y misterios, la espontaneidad de los pájaros, mariposas y muchos otros seres vivos.

Pero la persona de ciudad tiene muy pocas oportunidades para conocer la naturaleza y para desarrollar afecto hacia lo silvestre. En cambio la propaganda, y muchas otras cosas de la experiencia de todos los días, impulsan a los habitantes de las ciudades a formarse la idea de que lo único importante, o lo mas importante –después de relacionarse con otras personas - es comprar objetos producidos por la industria, los mas que se pueda.

NO decimos que lo artificial sea todo malo. La palabra”artificial” está relacionada con la palabra “arte”. Pero el concepto de lo artificial se relaciona con lo falso, falsificado, el engaño, la mentira, lo que no es verdadero, y eso no puede ser bueno.
Todos vemos que hay una diferencia muy grande entre una fruta de verdad y una de plástico, por eso a nadie se le ocurriría comer uvas de plástico. No solamente no tienen vitaminas, sabor y una consistencia agradable y masticable como las verdaderas, pueden causar, no placer y salud, sino hasta muerte por tapar el intestino.
Algo parecido pasa por estar en un ambiente artificial, encerrado por productos de la industria. El resultado puede ser menos evidente, pero hay una angustia, un disgusto que hace mal a la salud, en lo mental y en lo físico. Siempre hace mal relacionarse únicamente o demasiado con lo artificial, entre otras cosas porque hace imposible o difícil tener la cantidad suficiente, necesaria, de experiencia con la naturaleza.

El ser humano necesita tener experiencias con lo natural, con lo viviente no humano, con lo que no es cuadrado, recto ni seco, duro, sin vida (máquinas, edificios, pavimentos...), sino curvo, húmedo, blando, flexible: plantas y pájaros, flores, helechos, mariposas. Es necesario para todos, también para los que creen que esas cosas no les interesan o les aburren o les molestan, o que no las necesitan: están muy equivocados.
No se puede existir solamente con cemento, plástico, acero, aluminio, vidrio, cerámica y pintura. Esto es evidente en la comida, pero también sucede con la vista, el oído, el olfato, el tacto, las emociones y la inteligencia. Hay experiencias que son tan necesarias para la inteligencia y las emociones, para lo espiritual y lo mental, como son para el cuerpo las vitaminas y las proteínas; del mismo modo que estas sustancias no están en las frutas de plástico, esas experiencias no están en los edificios ni en las máquinas ni los muebles.

Por todas estas consideraciones, que son hechos totalmente reales y que todos pueden comprobar (no son nada mas que opiniones, ideas personales o puntos de vista, son mucho mas que eso), es necesario mejorar los objetivos de muchas personas. Muchos buscan únicamente dinero y poder, sin tener suficiente en cuenta otras cosas. Pero es necesario tener en cuenta TODAS las necesidades de la humanidad, y no hacer nada que haga imposible satisfacerlas todas armoniosamente, en sus proporciones necesarias. Hacer esto puede ser también el mejor negocio. Una de las necesidades mas olvidadas en la actualidad es la necesidad humana de estar con la naturaleza.

Por todo eso, es necesario usar todo el ingenio posible para mantener en la existencia diaria, común y corriente, de todas las personas, lo más posible de naturaleza. En cambio se usa el ingenio para edificar y pavimentar lo mas posible, para atraer y atrapar la atención con máquinas, carteles, productos industriales, cosas artificiales, sin vida.

Por todas estas razones, cuando se hace una casa o un barrio, es necesario mantener lo más posible el paisaje natural originario (o reconstruirlo); hacerlo a propósito, conscientemente, no por casualidad, no accidentalmente. Que la naturaleza llegue hasta las casas y otros edificios, que toque las paredes.
Parques naturales en todos los barrios, y en cada jardín.

Para conseguir esto es imprescindible hacer una publicidad didáctica buena y muy grande, entonces la naturaleza será apreciada, deseada, y habrá mas felicidad y salud física y mental en la gente.

Ricardo Barbetti, investigador, asesor y educador en protección del ambiente

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