Reserva
Ecológica Costanera Sur
Ciudad Autonoma de Buenos Aires
República Argentina
Asociación
Civil
Por la Reserva
-Vecinos Autoconvocados -
LIBRO
DE VISITAS
Trabajo
realizado por estudiantes de la carrera de
Ciencias de la Comunicación Social (UBA).
Taller de expresión III - Módulo Gráfica.
Los
incendios en la reserva:
cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia
A
la reserva
La Reserva
Ecológica Costanera Sur de la Ciudad de Buenos Aires
sufre incendios intencionales todos los años pero nunca
ha habido detenidos que se dieran a conocer al público.
Si bien la mayoría de los expertos apuntan a la acción
organizada de vándalos, todavía no se descarta
que éstos sean mandados por corporaciones inmobiliarias.
Mientras tanto, el coordinador de la reserva inició una
investigación para descubrir a los culpables de los últimos
siniestros.
En 1918, se inauguró el Balneario Municipal en los terrenos
que ocupa la reserva en la actualidad. A principios de los ’70,
surgió el proyecto de construir un nuevo Centro Administrativo
de la Ciudad a través del rellenado de la zona costera
con el material sobrante de la construcción de las autopistas,
en base a un sistema similar al de los polders holandeses. Seis
años más tarde, empezaron las obras pero el gobierno
de facto las abandonó en 1981. A pesar de que el hombre
buscaba ganarle tierras al río, fueron los animales y
las plantas los que colonizaron la zona en forma espontánea.
Finalmente, en 1986, se convirtió en la única
Área Natural protegida de la Ciudad de Buenos Aires.
Estado actual
de la reserva
Existen posiciones
encontradas respecto del mantenimiento y estado de la Reserva
Ecológica Costanera Sur. Si bien las mejoras no se acotan
al tema de los incendios, como aclara el doctor Alberto Olveira
Rial, coordinador de la reserva, se tomaron las precauciones
necesarias para evitar que este pulmón verde corriera
peligro.
“Teniendo en cuenta que los incendios eran provocados
por menores de edad, impulsamos una norma que impide su ingreso
sin el acompañamiento de los padres. Además, solicitamos
a los visitantes que exhiban el contenido de sus mochilas cuando
ingresan al área”, asevera.
Como método de control complementario, se incorporó
un sistema de cámaras, el cual ha permitido, en muchos
casos, identificar a los responsables de los hechos. Por último,
policías, serenos y personal de vigilancia del lugar,
se encargan de controlar permanentemente el área.
“Nosotros estamos haciendo las cosas bien”, evalúa
el coordinador. Equipos de emergencia, mangueras, mochilas de
incendio y personal capacitado que interviene antes que los
bomberos son algunas de las medidas que se implementan. En cuanto
a las instalaciones, se están construyendo baños
públicos y un sector de juegos para ofrecer más
servicios a la comunidad.
Por otra parte, el arquitecto Atilio Domingo Alimena, defensor
del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, aclara que,
si bien este espacio mejoró con la actual administración,
todavía hay mucho por hacer. Argumenta que recibió
quejas porque “la gente notaba algún tipo de desprotección,
falta de mantenimiento, atención, y fácil accesibilidad”.
De acuerdo al ombudsman, no hay una buena difusión porque
si bien se sabe que existe la reserva, como carece de un real
desarrollo para la preservación, recibe pocas visitas.
En este punto coincide el licenciado Carlos Fernández
Balboa, coordinador de la Fundación Vida Silvestre Argentina,
quien sostiene que la gente no sabe bien para que está
la reserva. Según él, no tiene un plan ni un tratamiento
por parte de especialistas y se la maneja como cualquier otro
espacio verde de la Ciudad de Buenos Aires. “A esta altura
creo que ya no es un error, sino una decisión política
del gobierno porteño no darle el valor que ese lugar
verdaderamente tiene”, subraya el representante de la
organización.
La reserva
en la mira
El 5 de julio de 1986,
el Consejo Deliberante declaró al lugar Parque Natural
y Zona de Reserva Ecológica. Tras el reclamo de la Fundación
Vida Silvestre Argentina, Amigos de la Tierra y la Asociación
Ornitológica del Plata, sancionó por unanimidad
la Ordenanza Nº41.247 que le dio protección al área.
Fue declarada sitio Ramsar, en carácter de Humedal de
Importancia Internacional, el 22 de marzo de este año.
Según el diputado Juan Manuel Velazco, del bloque Plural,
esto garantiza la continuidad de la misma frente a la inminente
amenaza de proyectos inmobiliarios y urbanísticos.
Los responsables de los emprendimientos violan la legislación
de la Ciudad de Buenos Aires que establece que este espacio
natural no puede ser reducido. El coordinador de la reserva
considera que “a pesar de la última declaración,
en Argentina no se respetan las normas y se actúa por
encima de ellas”.
Uno de los proyectos que tiene en la mira a la reserva es la
construcción de la Autopista Ribereña que pretende
unir la Autopista Buenos Aires-La Plata con la Autopista Illía
para descongestionar el tránsito.
A pesar de que la Constitución de la ciudad prohibe expresamente
una modificación sustancial del área, este mes
se discutió el tema en las jornadas de Desarrollo Urbano
realizadas en el hotel Hilton. El estudio que impulsa la propuesta
pertenece al arquitecto Mario Roberto Álvarez.
Javier Menéndez, miembro de la Asociación Civil
Por la Reserva-Vecinos Autoconvocados, afirma que “los
que urbanizaron Puerto Madero sabían de la existencia
de un proyecto de autopista. Por eso compraron esas tierras
a bajo precio. Sin embargo, les prometieron que iba a ser construida
detrás de la reserva”.
Por su parte, el legislador macrista Ricardo Busacca propone
la creación de una pista de remo, denominada Santa María
de los Buenos Aires, en la Laguna de los Coipos del parque natural.
Los vecinos autoconvocados salieron a frenar este proyecto.
Otro de los interesados en la zona es la Corporación
Antiguo Puerto Madero S.A. Fue creada para hacer la sesión
de las tierras mediante un decreto del Gobierno Nacional y la
municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la intendencia
de Carlos Grosso. El documento establece que “la sociedad
tendrá por objeto planificar, proyectar y ejecutar la
urbanización del área Antiguo Puerto Madero; pudiendo
así mismo vender, conceder, permutar, arrendar, total
o parcialmente, los inmuebles incorporados a su propiedad”.
Finalmente, el estudio de Berardo Dujovne, decano de la Facultad
de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, y Silvia
Hirsch, vicepresidenta 1ª de la Sociedad Central de Arquitectos,
construyó en la zona las primeras torres, llamadas "El
Faro", que eludieron la ley 123 de Evaluación de
Impacto Ambiental. Para facilitar esa operación, la Legislatura
de la Ciudad de Buenos Aires la reemplazó por la ley
452.
Crónica
de los incendios
Durante
sus 19 años, la Reserva Ecológica Costanera Sur
sufrió más de 300 incendios, de los cuales 290
se produjeron entre 1986 y 1996. En varias oportunidades se
sospechó que los siniestros estaban vinculados con intereses
inmobiliarios que buscaban anexar las tierras a la urbanización
de Puerto Madero. Mientras que este año ocurrieron otros
dos, considerados actos de vandalismo.
Bajo la intendencia de Carlos Grosso, en 1992 se registraron
49 incendios. El más grave fue el 8 de septiembre cuando
se quemaron 70 hectáreas en la zona donde se encontraban
terrenos que el funcionario menemista había cedido para
la construcción de un helipuerto presidencial. El decreto
que posibilitaba la creación había sido anulado
cuatro meses antes del siniestro.
Al año siguiente se produjeron más de 20 hechos.
En el 95, el fuego consumió 70 hectáreas de pastizales.
Entre 1993 y 1995, 82 sospechosos fueron detenidos y acusados
de provocar incendios. Sin embargo, las causas judiciales no
avanzaron por falta de pruebas.
El 12 de octubre de 1998, un grupo de jóvenes inició
un fuego que dañó 2,7 hectáreas. El 21
del mismo mes hubo tres incendios. Un año más
tarde, se registraron cinco siniestros, de los cuales el más
significativo ocurrió el 19 de septiembre que afectó
a 50 hectáreas y alcanzó el bosque de alisos.
A partir del nuevo siglo hasta la actualidad, se produjeron
más de diez incendios. Este año, la Reserva Ecológica,
bajo la coordinación de Alberto Olveira Rial, sufrió
dos hechos. El primero sucedió el 18 de octubre y afectó
45 hectáreas de pastizales. Hubo tres focos en las proximidades
del "Camino de los Lagartos" que estuvieron separados
unos 500 metros y comenzaron a la misma hora. A partir de este
episodio, se labró un sumario policial.
Asimismo, la administración de la reserva lleva a cabo
una investigación paralela. Los principales sospechosos
serían menores, que se desprendieron de un grupo escolar
que asistía a una visita guiada.
Finalmente, el 8 de noviembre hubo dos focos de incendio a 150
metros de distancia uno del otro. Se quemó un pastizal
de cortaderas, y al igual que el anterior, diversas fuentes
los adjudicaron a la acción de vándalos.
El
que calla, otorga
“No puedo afirmar que aquellos que vienen a prender el
fuego lo hacen con una finalidad determinada. Sí digo
que lo del 18 de octubre fue vandalismo. No creo que esa gente
tenga otro fin. Ahora, no dejo de observar que hay quienes tienen
proyectos absolutamente ajenos a la defensa de la reserva. Con
el marco de protección jurídica que tiene, estos
deberían darse por satisfechos. Pero uno sabe que en
el país han pasado cosas muy extrañas”.
Para Alberto Olveira Rial está claro que los incendios
son intencionales. Lo que resta averiguar es quién, por
qué y para qué lo hace. En los años ’90,
las principales sospechas recaían sobre compañías
ligadas a los negocios inmobiliarios como IRSA, Corporación
Antiguo Puerto Madero y el estudio de arquitectura Dujovne-Hirsch.
En los últimos cinco años, especialistas en el
tema coinciden en que los incendios producidos en la reserva
se deben a actos de vandalismo, provocados por menores. Sin
embargo, todavía reina el desconcierto.
Según el coordinador de la Fundación Vida Silvestre
Argentina, “las veces que se arrestó gente, eran
personas de bajos recursos, enviadas por empresarios”.
Sin embargo, Olveira Rial sostiene que no se puede asegurar
que hayan sido mandados por alguien: “Estas personas saben
lo que están haciendo. No son ni chicos traviesos, ni
torpes, ni negligentes. Son criminales: prendieron fuego a 30
metros de una guía que estaba con 35 alumnos de 11 a
12 años”, afirma.
El defensor del Pueblo desestima la relación entre los
incendios y los intereses inmobiliarios y plantea que eso es
sólo un mito. “Lo que sí creo es que hay
cierto desinterés por la reserva como espacio público.
Por eso la agreden para divertirse”, dice.
Asimismo, el ombudsman explica las causas de la agresión
hacia el parque natural: “Si el vecino ve restringida
la posibilidad de disfrutar, empieza el desinterés. Por
eso, tiene que haber un punto de equilibrio que hasta ahora
la reserva ecológica como espacio público al servicio
de los ciudadanos, no lo logró. Está para una
determinada elite”.
Javier Menéndez, de la Asociación Civil Por la
Reserva, también deja de lado las presiones inmobiliarias:
“En este momento no les conviene que haya siniestros porque
usan este espacio natural para vender sus edificios con vista
a este lugar”.
Para Fernández Balboa, en cambio, aún persisten
las presiones de los grupos interesados por la zona. Pero tampoco
desestima que existan vínculos entre los incendios y
los habitantes del asentamiento Rodrigo Bueno, que se encuentra
sobre los terrenos pertenecientes a la reserva. Según
él, uno de los incendios “sucedió en la
semana final de la reinstalación de los vecinos de la
villa en otros espacios más racionales”. Por el
contrario, el coordinador de la reserva dice que tienen una
buena relación con ellos y aclara: “No es la gente
del barrio la que genera problemas”.
Por último, el diputado Velazco apoya la investigación
que realiza el coordinador para descubrir a los culpables de
los siniestros, y cree que estas tareas están coordinadas.
Para él, “es difícil pensar en una persona
o en un grupo de chicos que vayan por el camino generando focos
de incendios y que calculen el tiempo como para que surjan en
el mismo momento. Además, el camino incendiado por el
que no transitan los visitadores comunes, está ubicado
bien adentro”.
No obstante, si la legislatura debiera comenzar una investigación
al respecto, tendría que apuntar a las presiones de distintos
sectores debido a la escasez del suelo en la Ciudad de Buenos
Aires. “Están los que quieren más espacios
verdes, los que quieren más industrias y los que quieren
más edificios. Hoy estos últimos son los que tienen
más poder, porque esta ciudad es de edificios”,
concluye Velazco.
Por último, ninguno de los representantes de la Corporación
Antiguo Puerto Madero y los estudios Dujovne-Hirsch y Mario
Roberto Álvarez y Asociados mostraron intención
de defenderse de las sospechas que recaen sobre sus empresas.
El valor de
la reserva
La Reserva Ecológica
Costanera Sur es el pulmón verde más grande de
la Ciudad de Buenos Aires, un espacio de recreación que
permite escapar del cemento alienante que sostiene a los elevados
edificios céntricos.
Ésta debe ser preservada y defendida frente a los intereses
de las grandes corporaciones inmobiliarias que sólo piensan
en maximizar sus beneficios en detrimento del bienestar del
ecosistema.
Problema cultural o no, es preciso tomar conciencia de las responsabilidades,
los deberes como ciudadanos y proteger los bienes comunes. Existe
el derecho a disfrutarla pero también la obligación
de salvaguardarla de aquellos que, ya sea por vandalismo o fines
comerciales, buscan destruir ésta área natural
que permite a los habitantes, aunque sea por algunas horas,
conectarse con la naturaleza.
La Reserva Ecológica Costanera Sur es el único
lugar en el mundo que mantiene el paisaje original, que encontraron
los colonizadores, cerca de la urbanización. Por eso
es que, además de tener importancia como espacio verde,
posee valor histórico. Por lo tanto, es un requisito
sine qua non comprometerse a respetarla, cuidarla y mejorarla.
María Jesús Marinas
Paula Cecilia Mesa Suárez Martin
Marina Schmid
Nadia Petracona
Victoria de la Boullerie