En la agreste infancia de la meseta burgalesa pedía a
mis buenas niñeras del páramo que me contaran una
historia de lobos, y con estas historias me dormía, arrullado
por la seguridad de la casa, dulce y confortable.
Félix Rodríguez de la Fuente
Estaba yo un día solo. Había pasado el águila
real, y no solamente me había brindado uno de sus penetrantes
vuelos de caza, sino que había estado describiendo las
más fantásticas acrobacias en compañía
de su pareja. ¡El águila! El macho y la hembra colgados
en el cielo estuvieron como cinco o diez minutos, ¡quien
sabe!... ¡Yo estaba prendado de sus alas!, ¡yo quería
volverme pájaro!
Félix Rodríguez de la Fuente
Medicina me atrajo enseguida, porque era una carrera estrictamente
biológica y antropológica. Podía estudiar
los misterios de la Naturaleza condensados en el cuerpo humano.
Félix Rodríguez de la Fuente
Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército,
¡Qué el día de mañana se considerará
un ejército heroico!, mucho más que los que lucharon
con las armas en la mano: el ejército de los que un buen
día dijeron que había que hacer algo para proteger
a una Madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos,
¡y a la que estamos matando...!
Félix Rodríguez de la Fuente
La Catedral de León o las Piramides de Egipto las podemos
destruir cuando queramos, todo es cuestión de dinamita
y reconstruirlas cuestión de tiempo; pero cuando desaparece
una sola especie animal, la hemos perdido para siempre, porque
crear sólo Dios puede hacerlo.
Félix Rodríguez de la Fuente
En cualquier caso, creo que la fusión de la actividad mental
sobre todo la imaginativa con las experiencias directas, constituyen
la base para poder no solo acercarnos a la comprensión
de la realidad natural, sino también para poder describirla
y, por tanto, hacer a todos partícipes de nuestra vivencia.
Félix Rodríguez de la Fuente
Sin olvidar que nuestras experiencias quedan siempre contrapesadas
por un conocimiento científico. Es decir que queremos en
todos los momentos, hacer cultura, acercar al hombre del campo
o de la ciudad algunos retazos de lo que hace posible la existencia;
o en otras palabras llevar a casa de todos un poco la naturaleza.
Félix Rodríguez de la Fuente
Pobre perdiz. Es un verdadero milagro que todavía podamos
darnos el gustazo de escucharla cantar pinada en el risco, en
el majano o en la piedra señera de nuestros pagos. Todo
está contra ella. El pedrisco que la atollasca, el turbión
que arregacha las tierras y arrastra los nidos, el trueno que
enhuera las nidadas, las escopetas negras que no conocen veda,
los herbicidas y las cosechadoras, el lámpico pastor de
botella y la escardadora cuadrillera. Y luego, toda la picaresca
del alar, del lazo, de la lanchuela y del correr a los perdigones
hasta rendirles asfixiados. Y después el lagarto y el zorro.
Y además los córvidos, una verdadera plaga desatada
por nuestros campos; porque grajos y picadas son, hoy día,
los peores enemigos de la perdiz.
Félix Rodríguez de la Fuente
¡Que oportunidad, empezar a decir en Televisión lo
que hay que decir y convencer a las gentes de este país
de que están acabando con lo mejor que tenemos, que son
los animales, que es el paisaje, que es la integridad del medio
ambiente, que son las leyes ecológicas!
Félix Rodríguez de la Fuente
En las raras ocasiones en que los esfuerzos que vengo realizando
en denfensa de los animales salvajes han llegado a fatigarme,
me ha bastado pensar que la Naturaleza pertenece a los niños
para reanudar mi batalla encaminada a la conservación de
la fauna.
Félix Rodríguez de la Fuente
La cultura tecnológica está obligando al hombre
a vivir en cárceles confortables, en inmensos laberintos
sin horizontes, hechos de cemento, hierro y cristal.
Félix Rodríguez de la Fuente
Nuestra expansión es tan abrumadora que en pocas décadas
invadiremos los pocos espacios libres de que disponen los animales
salvajes. Los grandes Parques, respetados y admirados por todos,
serán entonces sus últimos reductos. En ellos se
conservará como el más precario tesoro de la humanidad.
Félix Rodríguez de la Fuente
Hemos de hacer todo cuanto esté en nuestras manos, hemos
de luchar juntos, unidos, tenazmente, para que, como ha muerto
la roca de los halcones, no muera también una roca mucho
mas grande, una roca redonda, inmensa, una roca con corazón
de hierro y basalto, una roca con piel de agua y nubes, una roca
con voz de trinos de pájaros y rumor de brisa, en la que
se está mezclando con demasiada fuerza el estruendo de
las máquinas inventadas por los hombres; una roca que viaja
por el espacio tripulada por la especie humana y por todos los
animales vivientes; una roca que a mi me gusta llamar planeta
azul.
Félix Rodríguez de la Fuente
No podemos atentar contra el viejo y todavía joven planeta
que nos ha dado vida. Debemos contribuir todos a que la Tierra
siga siendo por los siglos de los siglos un planeta azul.
Félix Rodríguez de la Fuente
Las generaciones nacidas en las más monstruosas aglomeraciones
humanas, como Nueva York, Londres, París o ¿por
qué no? Madrid, empiezan a arrojar un alto porcentaje de
jóvenes inadaptados, sucios, melancólicos, irascibles,
toxicómanos y con una expresiva sintomatología psíquica
muy parecidas a la del animal de experimentación arrancado
prematuramente de su biotopo y enjaulado.
Félix Rodríguez de la Fuente
Ha tenido la muerte que el deseaba. Siempre me dijo que quería
morir rápidamente, pero yo creo que se ha adelantado un
poquito. Tendría que haber vivido veinte o treinta años
más porque no ha hecho más que producir, trabajar,
y no ha disfrutado de su familia. Me gustaría mucho que
alguien continuara su labor. Él ha creado una escuela y
no vamos a cerrar la escuela ahora que el director se ha muerto.
Él ha sembrado con la idea de que siga la siembra, no de
que se apague. Él tenía mucha fe en la juventud
española y yo espero que alguien seguirá su mensaje.
Marcelle Parmentier, viuda de Félix
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