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Texto de la desgrabación
de la Audiencia Pública |
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Pertenezco a la Agrupación Vecinos Autoconvocados en Defensa
de la Reserva Ecológica y del área Costera.
Quiero aclarar que nuestra aparición en la Audiencia Pública
se debió a la reacción que registramos de un conjunto
de vecinos frente a un hecho de características similares
al que nos propone este proyecto, consistente en la aparición
de la primera de las torres de la
Puerto Madero, de
158 metros de altura, dispuesta sobre el área costera.
Hablar de las consecuencias que tiene este espacio y este edificio
sobre el lugar, es obvio. Nosotros, sin un esfuerzo muy grande
de imaginación, podemos trasladar esta imagen, acompañada
por catorce torres más que van a construir, o que están
previstas en el área -no sé si son once, doce o
catorce, pero seguramente serán muchas más de las
que dicen- y darnos cuenta de qué va pasar, cómo
quedará el lugar con las otras tantas torres que van a
hacer desde el emprendimiento IRSA en el sector sur.
Vamos a ver toda el área costera poblada por una diadema
de torres, que visualmente cerrará el lugar y desacreditará
el espacio público y recreativo en los usos y características
tradicionales de Costanera Sur. La reacción, no voy a explayarme
sobre algunas cuestiones de detalle en cuanto a que si la vegetación
va a ser autóctona o no en el parque, o si los trazados
de los canales tienen la forma adecuada o no. Realmente nuestra
posición es de oposición al proyecto, no a sus cualidades
particulares.
Señalamos principalmente una trayectoria zigzagueante respecto
de las sucesivas concesiones que se le dieron a Boca Juniors desde
el año 1964 en adelante, cuando no se pudo concretar, cuando
no hicieron el estadio deportivo y, posteriormente, cuando fueron
rebajando el alcance de sus intervenciones para seguir sosteniendo
la concesión sobre el predio hasta que, finalmente, a través
de un trámite por demás sospechoso, graciosamente,
se le hace entrega del predio, y Boca Juniors lo vende.
Desde nuestro punto de vista, todo esto le asigna a este emprendimiento
un aspecto cuestionable en su génesis que va más
allá de las cuestiones a evaluar: diseño de proyecto
y de impacto.
Queremos aclarar un comentario acerca de los actores de estos
proyectos, que están constituidos por el Club de Inversiones
Inmobiliarias desde la Secretaría de Planeamiento Urbano,
la Sociedad Central de Arquitectos y el Decanato de la Facultad
de Arquitectura, cuya visión del espacio público,
del área costera y de la Reserva, en particular, ha merecido
por parte de estas personas observaciones generalmente despectivas.
Ellos han hecho, a través de muchos proyectos y propuestas
sobre el área, intervenciones, que desde el punto de vista
urbano y de la actualidad, pueden tildarse en el mejor de los
casos, de muy poco felices.
Para terminar, decía, que nosotros tenemos una oposición
frontal y de fondo al proyecto. Entendemos que esas tierras deben
ser devueltas y asignadas a la utilidad pública. No hay
argumento económico ni inmobiliario que pueda objetar esta
cuestión. La zona costera y, concretamente Costanera Sur,
es permanente y crecientemente visitada por ciudadanos de Buenos
Aires y sus alrededores. Es uno de los espacios públicos,
incluyendo la Reserva, de mayor calificación que tiene
la Ciudad de Buenos Aires y es un capital económico de
la ciudad, no de los grupos inmobiliarios ya que no puede ser
enajenado ni soslayado. (Aplausos)
Buenos días.
Vengo en representación de los Vecinos Autoconvocados para
defender la Reserva Ecológica de Costanera Sur.
Nuevamente nos encontramos con la intención de construir
torres frente a la Reserva. Venimos denunciando insistentemente
la construcción de torres en Puerto Madero, un distrito
U 11 para el que se estableció que las construcciones debían
tener determinada altura que no afectara a la Reserva. Sin embargo,
en determinadas parcelas hubo excepciones, y la altura llegó
a aumentarse en más de un mil por ciento. Se trata de torres
de perímetro libre. Las disposiciones son claras: un FOS
del 30 por ciento y un FOT máximo de 6 por ciento. Sin
embargo, vemos día a día cómo estas construcciones
avanzan en Puerto Madero.
A pesar de la cantidad de presentaciones hechas al Gobierno de
la Ciudad, a la Defensoría del Pueblo y a los legisladores
en cada uno de sus despachos, todavía nuestros pedidos
no fueron contestados.
Una vez más nosotros, los Vecinos Autoconvocados que, además,
integramos una asamblea permanente en defensa de los espacios
verdes urbanos, decimos: "Que cada uno de los firmantes,
en forma individual, manifiesta el total rechazo al proyecto de
urbanización de Santa María del Plata sobre las
tierras ubicadas en la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, ya
que una vez más presenciamos el sistemático y avasallante
avance de emprendimientos inmobiliarios sobre los espacios públicos
que se viene produciendo en los terrenos aledaños a la
Reserva Ecológica, sobre los límites mismos de la
Costanera Sur, en tanto se vulnera claramente la calidad ambiental
citadina, alejando cada vez más al habitante porteño
del Río de la Plata mediante barreras arquitectónicas
y urbanísticas de gran magnitud.
Que los Vecinos Autoconvocados en defensa de la Reserva Ecológica
manifestamos nuestra férrea voluntad individual de defender
nuestros espacios públicos, encubiertos hoy, en esta Audiencia
Pública, bajo una nueva zona residencial y comercial de
primera categoría de la ciudad.
Que resulta por demás imprescindible que el señor
Jefe de Gobierno ponga a disposición de todos nosotros
la documentación por la cual se desafectaron bienes del
dominio público para afectarlos al privado.
Se adjuntan 5222 firmas que avalan esta presentación y
exposición en esta audiencia". (Aplausos)
Pertenezco a la Asociación Autoconvocados en Defensa de la
Reserva Ecológica, con la que me vinculé este verano.
Vivo en San Telmo y, además, soy usuaria permanente de los
espacios de recreación de la Costanera Sur.
Por lo tanto, voy a hablar también como vecina de la Ciudad,
de una ciudad en donde cada vez es peor vivir, trabajar y hacer
cualquier cosa. Esto lo sabemos todos, o casi todos.
No es mi intención cuestionar la legalidad de este emprendimiento
inmobiliario. Tengo la certeza que nuestros políticos han
tomado las medidas necesarias para garantizarla. Y de no ser así,
cualquier error podrá ser subsanado rápidamente; hay
ejemplos sobrados y recientes de esto.
Quiero, como vecina de esta ciudad, cuestionar la legitimidad de
esta urbanización. De nuevo, los intereses y la ganancia
de unos pocos van a perjudicar la calidad de vida de la mayoría.
Quiero recordarles que casi toda la costa del río ha sido
privatizada, y en algunos sitios se paga para acceder a espacios
de recreación ?además, bastante caro? y a otros sólo
acceden los socios de los clubes o beneficiarios directos.
No necesito explicarle a nadie la dimensión de la crisis
económica y social en que vivimos. Con más de la mitad
de la población bajo la línea de pobreza, son muy
pocos los que pueden pagar para ingresar a un espacio verde y obtener
el descanso y la recreación que necesita el cada vez más
castigado habitante de la ciudad.
Estamos preocupados por la degradación de nuestra vida cotidiana;
y mejorar la salud, la educación y la seguridad son exigencias
que convocan a todos los vecinos. Pero después de varios
años de democracia sabemos diferenciar la propaganda política
de los hechos. La ciudad no va a ser más segura sin una política
integral que contemple las necesidades de los habitantes. Y entre
ellas es fundamental el derecho a la recreación.
Si no nos gustan los chicos en las veredas tomando cerveza, debemos
darles alternativas posibles de esparcimiento, e igual para muchos
adultos que hoy en día solo disfrutan del espacio público
revolviendo la basura en las calles para poder comer.
No queremos más doble discurso, no creemos en la represión
como única forma de solución a nuestros problemas.
Ha sido la política indiscriminada de privatizaciones la
que hace imposible la convivencia pacífica de todos. El Estado
debe asumir el rol que le corresponde, y garantizar a los que menos
tienen sus mínimos derechos. Estas tierras deben ser recuperadas
en su totalidad como parques públicos, de acceso libre y
gratuito.
Los vecinos de Buenos Aires les pedimos a nuestros políticos
que respondan a sus votantes. No queremos más gestores de
grupos empresariales. Queremos políticas integrales y coherentes
que respondan a la realidad que vivimos y que encausen nuevamente
la convivencia de todos, hacia el bienestar de los habitantes de
la Ciudad. (Aplausos).
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